15 de septiembre de 2017

Crece la incidencia de los linfomas foliculares y el 80% de los casos se diagnostican en fase avanzada

MADRID, 15 Sep. (EUROPA PRESS) -

Entre el 25 y 30 por ciento de los 7.000 casos de linfoma que se diagnostican cada año en España son de tipo folicular, una variante cuya incidencia ha aumentado en los últimos años y que en el 80 por ciento de los casos se diagnostica en una fase ya avanzada de la enfermedad, en estadios III o IV.

Así lo ha asegurado el Grupo Oncológico para el Tratamiento y Estudio de Linfomas (GOTEL), que cuenta actualmente con el registro más amplio y longevo de estos tumores hematológicos, con datos de 1.074 pacientes de 18 hospitales españoles recopilados a lo largo de 33 años.

La probabilidad de padecer linfoma crece con la edad, y la edad media en el momento del diagnóstico está por encima de los 50 años. Además, la incidencia es algo superior en las mujeres y entre las causas de la enfermedad aparece la influencia de otras patologías como el VIH y los cambios en la forma de vida.

De igual modo, ha explicado este grupo investigador, la principal razón de su diagnóstico tardío es que los síntomas que presenta el tumor son a menudo comunes y parecidos a los de otras patologías más leves.

Aunque dependerán del tipo de linfoma y de su localización, por lo general se relacionan con la aparición de un bulto indoloro, la sudoración, la fiebre o la pérdida de peso.

Pese a estos datos, la información del registro muestra un aumento de la tasa de supervivencia en estos tumores, según ha reconocido Cristina Quero, especialista en Oncología Médica del Hospital Médico de Málaga y miembro de GOTEL.

"La tasa de supervivencia se ha duplicado en los últimos años. Así, si en 1994 un paciente de linfoma vivía una media de diez años, ahora su esperanza de vida suele alcanzar las dos décadas", ha asegurado esta experta, que lo atribuye al uso de nuevos fármacos antitumorales.

Asimismo, una de las limitaciones de estudios anteriores tenía que ver con la falta de seguimiento a largo plazo de los pacientes, de ahí que en este registro se haya controlado a los pacientes durante una media de cuatro años, tiempo suficiente para alcanzar resultados sólidos.

La falta de información, sumado a la difícil detección precoz de la enfermedad, hacen que la visibilización de este tumor sea menor que en otros tipos de cánceres. Por eso, la doctora Quero insiste en la importancia del trabajo conjunto para superar los retos clínicos que supone la enfermedad. "Deberíamos seguir trabajando de forma conjunta y organizada, aunando esfuerzos para poder conseguir mejores resultados", concluye.