23 de noviembre de 2012

Crean un sistema que valora el grado de las lesiones tras un accidente

MADRID, 23 Nov. (EUROPA PRESS) -

   Miembros del Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón (Universidad de Zaragoza), coordinado por el profesor José Javier Marín, han diseñado el sistema 'Move&Reach para la evaluación de la capacidad funcional', que valora el grado de las lesiones producidas tras un accidente.

   La herramienta, cuya investigación ha sido recogida por la plataforma Sinc, permite definir la capacidad funcional de un sujeto y el grado de operatividad con el que puede realizar las actividades de su vida diaria, así como determinadas actividades dentro del ámbito laboral.

   El sistema ha sido realizado en colaboración con el Instituto de Medicina Legal de Aragón (IMLA) y el Instituto de Ergonomía de Mapfre (INERMAP), y podrá determinar el grado de disminución de la capacidad funcional de un individuo tras sufrir un accidente. Con este informe, los forenses a cargo de la investigación obtendrán una base matemática y un método para sustentar su valoración en un juicio a la hora de determinar posibles indemnizaciones.

   Asimismo, ha sido patentado por la Universidad de Zaragoza el pasado mes de marzo, y diseñado por profesores del Grupo de Investigación y Desarrollo en Ergonomía (IDERGO). La institución académica ha firmado además un contrato de licencia con la Sociedad de Prevención de FREMAP, para explotar en exclusiva dicha patente.

   En concreto, el dispositivo comprende un sistema de captura de movimiento tridimensional del sujeto mediante sensores distribuidos por su cuerpo y otro de registro de la actividad muscular del sujeto. Por ello, puede ser aplicado en distintos campos, dado que permite la valoración del daño corporal en relación a la limitación de movilidad en las diferentes articulaciones, a efectos de clasificar el grado de discapacidad temporal o permanente.

   Además, puede estudiar la evolución del paciente antes y después de un tratamiento. También es útil a la hora de discriminar entre enfermo-sano y potencialmente simulador. Y es que, la técnica proporciona información sobre la repetibilidad de la prueba, muy útil para conocer el grado de colaboración del paciente a partir de los límites máximos angulares alcanzados en cada uno de los movimientos realizados.

   Por último, ayuda también a la adaptación de puestos de trabajo, de tal manera que se podrá medir la capacidad funcional del trabajador y compararla con las demandas de su actividad laboral. Esto permitirá a prevenir lesiones y propiciar la adopción de mejoras en su puesto de trabajo.