10 de septiembre de 2014

La contaminación acústica en los colegios incide en el fracaso escolar y ocasiona dificultades sociales y del sueño

La contaminación acústica en los colegios incide en el fracaso escolar y ocasiona dificultades sociales y del sueño
FLICKR/WOODLEYWONDERWORKS

MADRID, 10 Sep. (EUROPA PRESS) -

La contaminación acústica en la escuela está relacionada con el fracaso escolar, según señala la asociación Clave, ya que los estudiantes no comprenden bien las explicaciones del profesor y este alza la voz generando más ruido, lo que afecta al desarrollo cognitivo infantil, reduciéndolo y provocando dificultades del lenguaje, sociales y del sueño, entre otras.

A este respecto, la organización ha querido alertar sobre las deficiencias estructurales de las aulas españolas en materia acústica aprovechando la vuelta al colegio, además de proponer medidas para insonorizar las clases y recomienda a los padres que tomen conciencia del problema.

El estudio 'La seguridad integral en los centros de enseñanza obligatoria de España', realizado por la Fundación Mapfre y la Universidad Autónoma de Barcelona, puso de manifiesto las deficiencias de los colegios españoles al revelar que el 60 por ciento de los centros sufren contaminación acústica en las aulas.

Asimismo, en torno a un 20 por ciento de los colegios declararon que conocían quejas reiteradas acerca las condiciones acústicas de las aulas, como la reverberación debida a los materiales de construcción y mobiliaria. En este sentido, se ha demostrado que existen peores calificaciones en aquellos colegios o academias cercanas a aeropuertos, vías de tren o autopistas.

Para paliar este problema en las aulas, la organización recomienda la implantación de sistemas de megafonía con micrófonos para docentes y altavoces, el uso de fuentes de luz silenciosas, la instalación de techos, paredes y suelos con materiales que absorban el sonido, la colocación de apoyos de goma o fieltro para limitar el ruido que produce el mobiliario al moverse, y de cortinas, dobles cristales o ventanas aislantes, así como intentar distanciar las aulas, en la medida de lo posible, de las fuentes de ruido (calle, patio, recinto deportivo o sala de música).