13 de junio de 2014

La composición microbiana intestinal es diferente en los niños pequeños con y sin diabetes tipo 1

MADRID, 13 Jun. (EUROPA PRESS) -

Una nueva investigación de expertos holandeses publicada en 'Diabetologia', la revista de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes, muestra que los niños diagnosticados con diabetes tipo 1 tienen una composición menos equilibrada de las bacterias intestinales en comparación con los niños de la misma edad sin diabetes.

La incidencia de la diabetes tipo 1 está aumentando en todo el mundo, mostrando un fuerte aumento especialmente entre los niños menores de 5 años. Estudios recientes indican que cambios adversos en la microbiota intestinal están asociados con el desarrollo de diabetes tipo 1, pero se sabe poco acerca del estado de la microbiota en los niños que tienen diabetes a una edad temprana.

En este nuevo estudio, liderado por los doctores Marcus de Goffau y Hermie Harmesen, del Centro Médico de la Universidad Groningen, en Holanda, y sus colegas, se comparó la microbiota de niños de 1 años con diabetes tipo 1 de reciente comienzo con la microbiota de los controles sanos de la misma edad.

Los autores realizaron un estudio global de la composición de la microbiota intestinal mediante análisis de 'microarrays' filogenéticos utilizando un chip de tracto intestinal humano (HITChip), un dispositivo analítico diseñado específicamente para el estudio de las bacterias intestinales de profundidad.

Se reclutó a los pacientes en dos proyectos de investigación, DIPP (Prevención y Predicción de la Diabetes Tipo en Finlandia) y el estudio internacional VirDiab (Virus de la Diabetes), con casos y controles de niños de siete países europeos.

Se recogieron muestras fecales de niños con diagnóstico reciente de diabetes tipo 1 y los controles y se aisló con éxito el ADN de 28 niños diabéticos: cuatro de Francia, uno de Grecia, tres de Estonia, dos de Lituania y 18 de Finlandia, y de 27 niños de control (uno de Lituania y el resto de Finlandia).

Los niños diabéticos fueron comparados con los niños de control según la edad. Las muestras se obtuvieron de los niños diabéticos a las 4 semanas del diagnóstico de la diabetes y se compararon con las muestras de los controles de la misma edad.

Los investigadores encontraron que en los niños menores de 3 años, la abundancia combinada de Bacilos (especialmente los estreptococos) y Bacteroidetes fue mayor en los diabéticos, mientras que la abundancia combinada de los relevantes (generalmente beneficiosos) grupos Clostridium IV y XIVa fue mayor en los controles sanos.

Los controles de 3 años o más años se caracterizaron por una mayor cantidad de las especies productoras de butirato dentro de los grupos Clostridium IV y XIVa que la observada en los diabéticos o en los niños a partir de los grupos de edad más jóvenes, mientras que los niños diabéticos mayores de 3 años se diferenciaban por tener una diversidad microbiana inusualmente alta.

Una diversidad mayor de la microbiota intestinal se asocia a menudo con redes bacterianas inestables o inusuales. Por ejemplo, en niños con enfermedad celiaca o adultos con cáncer colorrectal se encuentra una diversidad microbiana anormalmente alta.

Los autores plantean si el escenario ideal es que el intestino tenga un equilibrio adecuado de bacterias para producir la fermentación del producto butirato, que es rápidamente absorbido por el intestino humano y se convierte en energía. La producción suficiente de butirato por las bacterias en el intestino conduce a una función intestinal óptima y previene la inflamación, minimizando otros problemas metabólicos.

Los autores explican que, como la microbiota intestinal de los niños muy pequeños (de entre 1 y 3 años) está todavía en desarrollo, el tipo adecuado de equilibrio para producir butirato no es todavía exactamente el mismo que cuando los niños son mayores de 3 años. Los autores recalcularon sus resultados sin los niños finlandeses para ajustar las posibles diferencias geográficas y sus hallazgos principales se mantuvieron sin cambios.

"Los resultados de ambos grupos de edad sugieren que los niños no diabéticos tienen una microbiota más equilibrada en la que todas las especies productoras de butirato parecen tener una posición central. Aunque se han encontrado distintas diferencias en cada categoría de edad entre los niños sanos y diabéticos, las principales diferencias en los grupos Clostridium IV y XIVa parecen representar las dos caras de la misma moneda", dicen los autores

Y agregan: "Intervenciones dietéticas dirigidas a lograr o mantener los niveles óptimos de butirato podrían generar una reducción del riesgo de desarrollar diabetes tipo 1, especialmente en los niños con riesgo genético". Sin embargo, estos expertos señalan la necesidad de más investigación para establecer exactamente qué alimentos son los mejores para promover las condiciones ideales en los intestinos, apostando por una dieta rica en frutas y verduras es mejor frente a una rica en hidratos de carbono complejos y fibra.

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