27 de febrero de 2014

La combinación de los nuevos antivirales de la hepatitis C evitará la aparición de cepas resistentes

MADRID, 27 Feb. (EUROPA PRESS) -

Próximamente está prevista la llegada al mercado de nuevos antivirales de acción directa que va a representar un cambio sustancial en el abordaje de la hpeatitis C, que permitirán la curación de muchos pacientes y además evitará la aparición de cepas resistentes.

Así lo ha asegurado el consultor de Hepatología del Hospital Clínic de Barcelona Xavier Forns, durante el simposio 'Superando barreras en el tratamiento de las hepatitis víricas' organizado en Madrid con el apoyo de Bristol-Myers Squibb (BMS).

El problema de los tratamientos actuales es que se combinan con interferón, un medicamento que tiene muchos efectos adversos y que "una proporción importante de pacientes no tolera bien", reconoce este experto.

Sin embargo, la llegada al mercado de nuevos medicamentos, como el daclatasvir (cuya combinación con entecavir ha sido desarrollada por BMS), el sofosbuvir (Gilead) y el simeprevir (Janssen) abre una nueva etapa ya que actúan sobre dianas diferentes del genoma del virus y tienen actividad pangenotípica, es decir, actúan contra todos los genotipos del virus, como es el caso de la combinación daclatasvir y sofosbuvir.

"La combinación de fármacos como daclatasvir y sofosbuvir obtiene tasas de curación del 90 por ciento de los pacientes, e incluso, en algunos grupos de más del 95 por ciento", ha reconocido Forns, para quien estas cifras son "impensables hace un par de años".

Este cambio en el paradigma del tratamiento de la hepatitis C crónica traerá consigo, según el especialista, una disminución notable de la incidencia de la infección que, a largo plazo, tendrá efectos sobre su prevalencia. No obstante, Forns cree que será difícil hablar de una erradicación completa de la hepatitis C, porque siempre habrá poblaciones de pacientes para las que el acceso a los fármacos sea difícil y donde puedan producirse transmisiones del virus.

Además, según este experto, también hará que los días del interferón en el tratamiento de la hepatitis C crónica estén "contados" y que, salvo en poblaciones de pacientes muy específicas, la ribavirina vaya a tener un papel secundario. "En 2014 ya tendremos pacientes curados con combinaciones sin interferón", asegura Forns.

HACIA UNA MEJOR TOLERABILIDAD

Y esta mayor eficacia también traerá consigo una mejor tolerabilidad a los nuevos tratamientos, ya que entre los efectos adversos que produce el interferón, cabe destacar la irritabilidad, ansiedad, alteraciones de la glándula tiroides y anemias que pueden requerir transfusiones.

"El perfil que estamos viendo con los nuevos antivirales de acción directa (AAD) , con miles de pacientes tratados en ensayos clínicos, es muy bueno y los efectos secundarios, generalmente gastrointestinales, reacciones cutáneas y cefaleas, son muy tolerables", destaca el experto en hepatología.

De hecho, el 95 por ciento de los pacientes tratados con los nuevos fármacos puede hacer vida normal, "algo que no ocurre con los tratamientos actuales".

Por otro lado, los hepatólogos participantes en el simposio también abordaron los avances en el tratamiento de la hepatitis B crónica, una enfermedad que se encuentra con un panorama muy distinto ya que actualmente no existe tratamiento curativo y los pacientes deben tomar los antivirales indefinidamente.

"Lo que se está intentando ahora es desarrollar fármacos que puedan inhibir el material genético que el virus instala en las células hepáticas y, de esta forma, facilitar su erradicación del hígado y lograr la curación de los pacientes", precisa el experto.

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