Cinco hábitos a tu alcance para vivir más y mejor

Cinco hábitos a tu alcance para vivir más y mejor
12 de agosto de 2018 GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / ANNA BIZON

MADRID, 12 Ago. (EDIZIONES) -

Hay una cita inglesa que dice que el más pobre de los pobres en ningún caso cambiaría su salud por dinero, pero que, en cambio, el más rico de los ricos entregaría sus tesoros a cambio de recuperar su salud. ¿Quién no quiere vivir el mayor número de años y con la mejor calidad posible?

La salud es "el tesoro más precioso, el más fácil de perder y, paradójicamente, el peor custodiado", según advierte el médico especialista Michel Cymes en 'Vive más y mejor' (Zenith).

Así, aunque el experto advierte de que nadie escapa a su patrimonio genético, ni a su educación, "basta muy poco para pasar de una existencia arruinada por los malos hábitos a una vida reforzada por los buenos". A su juicio, al cuerpo le gustan las costumbres, y estará satisfecho con aquellas a las que se le somete.

"Ofrécele buenos hábitos y los adoptará de buen grado. Dale malos hábitos y los aceptará con la misma docilidad. El cuerpo es, en cierto modo, como un niño. Si lo tratas bien te lo devolverá multiplicado, y si lo tratas mal te pasará factura", alerta Cymes ya que, según insiste, "en materia de salud, como en la vida, se cosecha lo que se ha sembrado".

Por ello, el autor francés enumera los que, en su opinión, son algunos de esos "pequeños hábitos nefastos" para la salud y que convendría desterrar de nuestras rutinas: "No comer delante de la tele. No dejarse atrapar por el cartel de cremas hidratantes de precio desorbitado. Sí hay que sentarse correctamente, sanear el ambiente, y limpiar el frigorífico", apostilla.

1.- No comer delante de la tele: Ante el televisor todo el mundo tiende a acortar la masticación y a comer a mayor velocidad. Es algo mecánico. Ahora bien, al no darnos tiempo para hacer lo que tengamos que hacer, es decir, alimentarnos, corremos el riesgo de atiborrarnos más de la cuenta. Hacen falta 20 minutos para tu estómago informe a tu cerebro de que tu organismo ha alcanzado la saciedad. En consecuencia, cuanto menos tiempo inviertas en comer, menos tiempo concederás a tu organismo para que interprete su rol de alerta. Además, tus ojos son los primeros estimuladores de tus glándulas salivares. Si estos están clavados en la caja tonta no podrán cumplir plenamente su misión.

2.- Cremas hidratantes sí, pero no las más caras: Hay que limpiar la piel suavemente todos los días. Hay que cuidarla y protegerla. Tanto por la mañana como por la noche utiliza agua termal en lugar de agua del grifo, ya que ésta última tiende a desecar la piel. A continuación no escatimes una buena crema hidratante. Aplicada por la mañana, antes de salir, o por la noche, antes de acostarte, devolverá la elasticidad a la piel de tu rostro. No dudes en aplicarla en el cuello. Pero ojo porque con las cremas hidratantes, ¡nos toman el pelo al hacernos creer que cuanto más cara es una crema mejor será ésta! Pero a veces ocurre incluso lo contrario. "No me cansaré de recomendar cremas baratas que se limitan a algunos principios activos muy buenos como la glicerina y el pantenol, en concentración suficiente", subraya el doctor Cymes.

3.- Sentarse correctamente: El dolor de espalda afecta a todo el mundo de forma sistemática y episódicamente. El culpable es el 'encorvamiento', cuando tu espalda se encorva tu postura, considerada una posición de descanso, se convierte en una postura de esfuerzo permanente. Por ello, como la mayor parte del tiempo estamos sentados, Cymes aconseja evitar prolongar la postura sentada, en caso de permanecer mucho tiempo sentado, elegir una postura correcta y evitar la inmovilidad.

Según indica, la buena postura para trabajar sentado en la oficina es: disponer de apoyo dorsal, que tus nalgas se apoyen en el fondo del asiento, que el teclado y la pantalla se sitúen frente a ti para evitar los movimientos de rotación del tronco, que tus antebrazos se apoyen en el escritorio para evitar que el peso de los brazos recaiga en las lumbares, que el ratón esté lo más cerca posible para evitar estirar la espalda mientras lo aferramos, que tus ojos se sitúen a la altura de la pantalla, pero a una distancia de unos 50 centímetros.

4.- Sanea el ambiente: Es importante vivir en un ambiente agradable, especialmente en los meses de invierno cuando pasamos más tiempo en casa. De ahí la necesidad de sanear el aire que respiramos en el hogar porque, entre la humedad, los mohos, los revestimientos de todo tipo, y los aparatos de combustión, tarde o temprano nos expondremos a alergias, irritaciones o dolores de cabeza.

Por ello, el médico especialista francés insiste en la importancia de airear el interior, tanto si llueve como si hace viento, como si nieva, como si el sol resplandece, independientemente de la temperatura exterior. Algunos minutos bastan, pero son esenciales para disminuir la contaminación de ese aire que acabará en tus pulmones.

5.- Limpiar el frigorífico porque es una máquina de microbios: El frigorífico conserva muchas cosas que más tarde o más temprano acabarán en nuestro organismo. Y hay que tener cuidado con la comida. Un frigorífico mal mantenido puede convertirse en una fábrica de microbios. Las bacterias resisten el frío, por eso hay que limpiarlo un par de veces al mes.

Además, dice que no hay que utilizar productos del hogar, y menos aún lejía, ya que te arriesgas a que los alimentos se impregnen de sabor. Empapa la esponja en una mezcla de agua y vinagre de alcohol. Sólo entonces podrás llenar de nuevo el frigorífico, no sin haber embalado previamente los productos empezados.