24 de noviembre de 2014

Células inmunes del bazo controlan la hipertensión crónica

MADRID, 24 Nov. (EUROPA PRESS) -

   Un nuevo estudio muestra que una proteína en el bazo llamada factor de crecimiento placentario (PlGF) desempeña un papel fundamental en la activación de una respuesta inmune perjudicial que conduce a la aparición de la hipertensión arterial en ratones. Los resultados del trabajo, publicados este jueves en la revista 'Immunity', allanan el camino para el desarrollo de tratamientos más eficaces para esta enfermedad común, que es la principal causa de muerte en todo el mundo y cuya prevalencia sigue aumentando.

   La presión arterial alta, también conocida como hipertensión, afecta a más de mil millones de personas en todo el mundo y es un importante factor de riesgo para el accidente cerebrovascular, la insuficiencia cardiaca y enfermedades renales. La evidencia creciente sugiere que las células inmunes como las células T contribuyen al desarrollo de la hipertensión, pero los mecanismos subyacentes no están claros.

   El autor principal de este estudio, Giuseppe Lembo, de 'L'istituto di ricovero e cura a carattere scientifico' (IRCCS) Neuromed, en Italia, y su equipo sospechan que PlGF podría ser el eslabón perdido, ya que juega un papel importante tanto en el sistema cardiovascular como en el sistema inmunológico. Los investigadores encontraron apoyo a esta idea en su nuevo trabajo.

   En esta investigación, los ratones que fueron genéticamente modificados para carecer de PlGF no desarrollaron hipertensión después de que se les administrara angiotensina II, una hormona que normalmente eleva la presión arterial. Estos ratones también quedaron protegidos del daño en el corazón y renal relacionado con la hipertensión, a diferencia de los roedores genéticamente normales.

   Por otra parte, la deficiencia de PlGF impidió que la células T salieran del bazo, entraran en el torrente sanguíneo y se infiltraran en los vasos y los riñones donde se manifiesta la hipertensión. Experimentos adicionales revelaron que el sistema nervioso controla los niveles de PlGF en el bazo y que PlGF en el bazo es a su vez esencial para la activación de las células T y la aparición de la hipertensión.

   "En los últimos años, se han desarrollado anticuerpos monoclonales anti-PlGF como una estrategia para frenar el crecimiento del tumor y para la degeneración macular relacionada con la edad", relata la autora principal del estudio, Daniela Carnevale. "Los ensayos clínicos en curso para probar anticuerpos monoclonales humanizados que se dirigen a PIGF abren la posibilidad de apuntar también a la hipertensión", adelanta.