15 de julio de 2015

El cáncer de testículo tiene una supervivencia del 99%

MADRID, 15 Jul. (EUROPA PRESS) -

La supervivencia por cáncer de testículo es del 99 por ciento si se diagnostica precozmente y, en el caso de que se realice en fases más avanzadas, la tasa de mortalidad sigue siendo "muy baja", según ha asegurado a Europa Press el jefe del servicio de Urología de MD Anderson Cáncer Center Madrid, Carlos Núñez.

Este tumor ha cobrado actualmente relevancia pública después de que el ciclista italiano del Tinkoff-Saxo Ivan Basso haya anunciado que lo padece. De hecho, ya han sido varios los deportistas de élite que han tenido cáncer de testículo como, por ejemplo, el también ciclista Lance Armstrong o los futbolistas Arjen Robben, Jose Francisco Molina o Jonás Gutierrez, entre otros.

Sin embargo, Núñez ha negado que esta enfermedad afecte más a los deportistas de alta competición y ha asegurado que es común entre hombres de su edad. Y es que, es el tumor en órgano sólido más frecuente en los varones jóvenes de entre 20 y 34 años y, en líneas generales, el sexto o séptimo con mayor incidencia en esta población.

Las principales causas de su aparición se desconocen aunque en muchas ocasiones son por asociación familiar. No obstante, y pese a su origen desconocido y a que no presenta síntomas, el doctor ha informado de que el diagnóstico suele producirse de forma "bastante temprana".

"Se suele detectar después de haberse dado un golpe o cuando se observa un bulto. No obstante, muchos jóvenes no acuden al médico y dejan pasar unos meses esperando a ver si se les quita por sí solo. Un hecho que puede agravar la enfermedad", ha recalcado.

EN UN 30% HAY METÁSTASIS OCULTAS

Al respecto, Núñez ha explicado que en muchas ocasiones se producen metástasis y que, incluso, en un 30 por ciento de los casos se descubren metástasis ocultas en el momento de la cirugía. "Cuanto más avanzado esté el tumor y más metástasis haya, más tratamientos agresivos hay que suministrar al paciente. Por ello, es importantísimo el diagnóstico precoz", ha recalcado.

El tratamiento en primera línea consiste en la extirpación del testículo ya que, según ha explicado, la quimioterapia no consigue penetrar en el mismo debido a que las células testiculares no tienen la misma dotación cromosómica que la sangre ya que, de lo contrario, las células normales las atacarían.

Por ello, es necesario realizar la extirpación, la cual también sirve para tener una anatomía patológica. Ahora bien, si el tumor es seminomatoso y no tiene metástasis se realizan uno o dos ciclos de quimioterapia en monoterapia y, al mes y medio o dos meses el paciente está recuperado.

Si se trata de tumores no seminomatosos, los cuales son un poco "más agresivos" porque tienden a dar más metástasis, se suelen dar unos tres ciclos de quimioterapia con varios fármacos durante dos o tres meses.

Finalmente, el experto ha reconocido que hay riesgo de recaída por lo que ha destacado la importancia de que durante los próximos años al tratamiento los pacientes continúen acudiendo a su médico para realizar las revisiones oportunas.