14 de diciembre de 2009

La calidad de vida se deteriora un 60% tras seis meses en la Unidad de Medicina Intensiva, según un estudio de UPV

SAN SEBASTIAN, 14 Dic. (EUROPA PRESS) -

Un estudio de la Universidad el País Vasco (UPV), realizado por el doctor en Medicina Sebastián Iribarren Diarasarri, que analiza la mortalidad y calidad de vida en pacientes ingresados en una unidad de Medicina Intensiva (UMI), concluye que la calidad de vida de los pacientes se deteriora un 60 por ciento seis meses después del alta en la citada unidad, según explicó hoy el centro universitario en un comunicado.

La UPV señaló que una de las funciones de la medicina intensiva es poder responder cuántos de sus pacientes mejoran o recuperan la calidad de vida previa a su ingreso en una UMI y cuántos empeoran y en qué grado.

En este sentido, indicó que la calidad de vida previa al ingreso y la que espera disfrutar el paciente tras el alta es uno de los factores que más tienen en cuenta los profesionales a la hora de aceptar un ingreso en una unidad de medicina intensiva.

La misión de los médicos de las unidades de medicina intensiva "no es solamente que los pacientes vuelvan vivos a la planta", sino que "lo hagan con un nivel de salud y calidad de vida igual o mejor que el que acreditaban antes de su ingreso, y que puedan ser mantenidos durante un periodo de tiempo suficiente como para justificar las cargas humanas y económicas que una unidad de medicina intensiva soporta", explicó.

Esta tesis doctoral de Sebastián, titulada 'Mortalidad y calidad de vida relacionada con la salud en pacientes ingresados en una Unidad de Medicina Intensiva', estudia ambos aspectos.

En cuanto a la mortalidad y calidad de vida, la UPV apuntó que los objetivos de este trabajo son el estudio de la mortalidad; determinar si los pacientes críticos sufren un deterioro de su calidad de vida a los seis meses del alta hospitalaria y en qué aspectos de esta, e identificar las variables asociadas a las variaciones en la calidad de vida relacionada con la salud.

Para responder a estas cuestiones Iribarren contó con 377 pacientes ingresados en la UMI del Hospital Txagorritxu durante los años 1999-2000, con un seguimiento a un año después del alta. De esta manera, registró variables relacionadas con las patologías crónicas, la gravedad del paciente durante su estancia en la UMI, y el esfuerzo terapéutico realizado.

Asimismo, preparó un cuestionario sobre calidad de vida relacionada con la salud para los pacientes que ingresan en la unidad, a fin de conocer su estado previo. Repitió el cuestionario al cabo de seis meses del alta hospitalaria. Según los resultados obtenidos la mortalidad hospitalaria del grupo de pacientes fue del 24,9 por ciento, y, al año, la mortalidad acumulada fue del 40,8 por ciento.

Además, Iribarren observó que existe un deterioro, clínica y estadísticamente significativo, en la calidad de vida relacionada con la salud a los seis meses del alta en la UMI en un 60 por ciento de los pacientes, que afecta sobre todo a las actividades de la vida diaria. Sin embargo, la mayoría de los pacientes siguen siendo autosuficientes.

También concluyó que el deterioro de la calidad de vida relacionada con la salud es más acentuado en aquellos que ingresan tras sufrir un politraumatismo, sufren fracaso renal o una estancia superior a 10 días en la UMI. Sin embargo, aquellos con una calidad de vida previa ya muy deteriorada o que padecen enfermedades crónicas muestran un menor deterioro de su calidad de vida previa.