9 de junio de 2009

Uno de cada diez niños ronca de forma habitual y un 4% de ellos desarrollará una apnea del sueño, según expertos

MADRID, 9 Jun. (EUROPA PRESS) -

Uno de cada diez niños ronca de forma habitual, sobre todo a partir de los 22 meses, aunque esta cifra disminuye a partir de los nueve años, y entre un tres y un cuatro por ciento de ellos desarrollará una apnea del sueño, según alertaron los expertos que participan en el 58º Congreso de la Asociación Española de Pediatría, celebrado estos días en Zaragoza.

El miembro de la Unidad Valenciana del Sueño del Hospital Quirón de Valencia, el doctor Gonzalo Pin, afirmó en este encuentro que el ronquido no es saludable. "Es el primer síntoma de trastornos respiratorios relacionados con el sueño como la apnea del sueño y, además, ocasiona de por si problemas de concentración, memoria e hiperactividad", subrayó.

Este experto señaló que se define que un niño ronca cuando lo hace más de tres veces por semana y no está asociado a un constipado. "Los niños que roncan tienen un porcentaje menor menos del sueño rem, y éste es más inestable", dijo.

En este sentido, advirtió de que "durante el día se traduce en un niño con menor capacidad de memoria y concentración y, además, el ronquido habitual se asocia a un pobre rendimiento escolar y se ha observado en distintos estudios que alrededor del 30 por ciento de los niños que roncan presentan puntuaciones más altas de la escala de hiperactividad".

En cuanto a las causas, los especialistas destacan que los ronquidos se producen con mayor frecuencia en los niños con sobrepeso. El doctor Pin señaló que "un niño que no duerme bien por la mañana no tiene ganas de hacer ejercicio, está más cansado e irritable y, de igual forma, la obesidad produce alteraciones en la sustancia que regulan el apetito. De hecho, se estima que en los niños obesos se multiplica por seis el riesgo de presentar trastornos del sueño", puntualizó.

Por su parte, el miembro de la Unidad de Trastornos del Sueño del Hospital Sant Joan de Deu de Barcelona, el doctor Oscar Sans Capdevila, explicó que este trastorno ocasiona pausas respiratorias que condicionan bajadas del oxígeno en sangre y hace que el niño tenga despertares con calidad del sueño fragmentado. "La evolución del ronquido a la apnea puede suceder en un breve margen de tiempo, entre seis meses a un año", apuntó.

Respecto al escaso diagnóstico, los expertos consideran fundamental identificar a los niños roncadores mediante cribado en la anamnesis, vigilar en el mismo la aparición de posibles síntomas que surgieran SAHS y, por otro lado, incluir en todos los niños con hiperactividad o alteración de la conducta un cribado de los TRS.