27 de abril de 2014

Bucear como terapia

Bucear como terapia
EUROPA PRESS

MADRID, 27 Abr. (Infosalus/EP) -

Controlar el estrés, superar las limitaciones físicas o crecer en armonía se encuentran entre las ventajas derivadas de la práctica de actividades subacuáticas. El submarino constituye todo un mundo aún por descubrir y disfrutar para la mayoría de terrícolas.

Según explica a Infosalus Agustí Ruiz, director médico de la Federación Española de Actividades Subacuáticas (FEDAS), el buceo en su vertiente lúdica y cultural no es un deporte que busque una preparación física determinada sino más bien la relajación, una cultura diferente y la investigación de un medio nuevo.

En este sentido, Ruiz destaca que aunque existen distintas modalidades deportivas y campeonatos, lo que prima en quien se acerca al buceo es la sensación de ingravidez, el conocimiento de la flora y la fauna submarinas y la posibilidad de aislamiento y relajación que aportan estas prácticas, todo ello dentro de lo que supone el descubrimiento de un mundo desconocido.

Además, el especialista apunta que a pesar de la hostilidad del medio acuático el buceo es una de las actividades más seguras que existen ya que su desarrollo está muy reglamentado. Es indispensable realizar un curso de capacitación para practicarlo, el aumento de la complejidad supone la necesidad de pasar por cursos de formación superiores y en todos niveles de buceo es obligada la práctica en parejas.

Por otro lado, quienes deseen hacer buceo deben también pasar por una revisión médica realizada por un profesional especializado en medicina subacuática e hiperbárica que determina si existe algún tipo de contraindicación para su práctica.

La mayoría de las personas que se acercan a la disciplina pueden practicarla aunque existen algunas alteraciones del aparato respiratorio o cardiaco que si bien en tierra no revisten gravedad bajo el agua pueden poner en peligro a quienes las padecen. En otros casos, pueden existir limitaciones físicas que requieran condiciones especiales en el buceo pero que no tienen porqué evitar su práctica.

Salud individual, salud en familia

Al aspecto personal de relajación, ingravidez y descubrimiento cultural se une el desarrollo del autocontrol. El buceo exige grandes dosis de disciplina personal para controlar las limitaciones propias, del equipo y del entorno y por ello desarrollar habilidades de organización y autocontrol.

Aprender a respirar bajo el agua de forma controlada empleando el sistema de aire comprimido, mantener los niveles de relajación adecuados para no consumir más recursos físicos de los necesarios, disfrutar de la experiencia e incluso tomar fotografías o participar en una competición supone avanzar en los niveles de complejidad y aprender a superar los límites personales.

Ruiz destaca el importante papel para la salud psicológica que puede jugar la práctica de actividades subacuáticas en situaciones de discapacidad física en todas las edades. Los resultados gratificantes de la terapia duran semanas en quienes padecen trastornos que impiden o dificultan su movilidad pero que bajo el agua consiguen romper las barreras físicas y psicológicas que existen en la superficie.

En España el buceo se puede practicar a partir de los 8 años de edad, bajo condiciones específicas según la edad del niño, señala Ruiz, lo que abre un abanico de posibilidades al desarrollo y crecimiento de los menores y sus familias. Según los especialistas en salud mental, estas actividades en familia ayudan a consolidar las habilidades cognoscitivas y emocionales básicas de los niños, facilitan la entrada en el mundo adulto y son un importante canal para avanzar en el conocimiento y respeto del medio ambiente.

Falsas creencias sobre el buceo

1. Miedo a quedarse sin aire: los equipos están muy testados en cuando a su calidad y de suceder algo así es probablemente debido a una imprudencia personal. El curso básico de buceo dota de los conocimientos suficientes para valorar los tiempos de inmersión y de capacidad de aire necesaria para la práctica subacuática.

2. En la botella no hay oxígeno puro sino aire comprimido: bajo el agua el oxígeno puro se volvería tóxico al ser inhalado.

3. La apnea no es una práctica perjudicial: siempre que se reciba la formación necesaria sobre técnicas para retener la respiración, la apnea en el buceo es una modalidad más para practicar actividades bajo el agua.

4. No existen obstáculos para las mujeres: pueden disfrutar del buceo igual que los hombres. Sin embargo, se recomienda a las embarazadas no practicarlo porque no existe garantía científica de que los cambios de presión no afectan al feto.

5. Peligrosidad reducida: en las estadísticas internacionales de accidentabilidad el buceo con escafandra se encuentra al mismo nivel de seguridad que deportes como el golf, los bolos y el tiro con arco. Esto se debe a que existen gran cantidad de medidas preventivas en su práctica, entre las más importantes la obligatoriedad de realizar un curso formativo y pasar por un examen médico especializado.