Boca-mano-pie: infantil pero no una canción

Bebé, boca, mano, pie
Foto: GETTY/WAVEBREAKMEDIA LTD
Actualizado: viernes, 21 agosto 2015 10:33

MADRID, 30 Dic. (INFOSALUS) -

   Esta enfermedad infecciosa la causa un enterovirus denominado coxsackie que se transmite principalmente por la saliva, las secreciones y el líquido presente en las vesículas que ocasiona en la piel.

   Según explica a Infosalus la doctora Marisa Navarro, presidenta de la Sociedad Española de Infectología Pediátrica (AEIP) integrada en la Asociación Española de Pediatría, la enfermedad de boca-mano-pie se encuentra dentro del grupo de enfermedades exantemáticas o eruptivas que se producen en edad pediátrica sobre todo en bebés y niños pequeños.

   "No existe una vacuna y es bastante infecto-contagiosa aunque no reviste gravedad ya que los menores se recuperan entre 7 y 10 días, periodo en el que puede transmitirse con mayor facilidad", apunta la pediatra.

   Los síntomas pueden aparecer con otros comunes al catarro común ya que suele cursar con fiebre, malestar y una disminución del apetito. "Sin embargo es de fácil identificación pediátrica por la presentación de pequeñas erupciones o vesículas en la piel que se presentan en labios y mucosa oral y en las zonas distales del organismo como manos y pies", aclara Navarro.

   Es precisamente la localización distal de la erupción y la presencia de llagas en la boca la que indica al pediatra que se trata de la infección de mano-boca-pie y no de la varicela, cuyas vesículas en la piel son además menos profundas y con un líquido más claro que en el caso de esta otra enfermedad infecciosa.

   Según señala Navarro, la enfermedad no reviste gravedad y aunque las complicaciones son muy raras pueden ser las similares a las que pueden causar otros enterovirus como casos de meningitis benigna o neuropatías. Tras haber pasado por la infección el menor suele desarrollar inmunidad aunque puede verse de nuevo infectado por otra variedad de enterovirus.

A VECES DESAPERCIBIDA

   Sobre la posibilidad de que los padres puedan no advertir en sus hijos la infección, Navarro señala que si el brote es leve con lesiones que pueden pasar desapercibidas y no se presenta fiebre esto puede suceder, aunque apunta que lo habitual es reconocerlo al menos en pequeñas ampollitas alrededor de la boca o aftas en la cavidad oral.

   "La enfermedad es muy común en los primeros cinco años de vida y se puede prevenir el contagio lavando bien con agua las manos de los niños, las de los padres tras el cambio de pañal y de las superficies donde se realiza, con la desinfección de los juguetes y sobre todo evitando tocarse boca o nariz tras el contacto de riesgo con el niño", explica Navarro.

   La pediatra apunta que aunque los padres no deben preocuparse en exceso por esta patología sí deben vigilar que las lesiones en la piel no se infecten, lo que se consigue aumentando las medidas de higiene en los más pequeños y procurando tratamientos tópicos que ayuden a la cicatrización, como en el caso de las aftas en la boca. Los analgésicos también ayudarán a los menores en los casos de malestar y de dolor en la boca derivado de las pequeñas llagas de la cavidad oral.