27 de julio de 2015

¿Ayuda el luto a sobrellevar la pérdida?

¿Ayuda el luto a sobrellevar la pérdida?
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MADRID, 27 Jul. (INFOSALUS) -

El luto, además del color negro también se entiende como el proceso de duelo, término este que ya se ha aceptado en la sociedad para referirnos al tiempo que transcurre entre la pérdida del ser querido y cuando su falta ya se ha integrado en nuestra vida cotidiana.

Según explica a Infosalus África Macías, psicóloga experta en emergencias y duelo y Miembro del grupo de trabajo de Duelo del Colegio Oficial de Psicología de Cataluña, el luto es una forma de afrontar la pérdida de manera más progresiva, de ir despidiéndonos del ser querido que hemos perdido.

Para la psicóloga, el duelo es un proceso natural, hay que vivirlo y aceptarlo y no evitarlo, es normal sentir dolor al faltar un ser querido y si no se puede con ello hay que pedir ayuda.

El luto como proceso se extiende a las conductas y las cosas, "los rituales como vestir de negro, llevar flores o ir al cementerio, nos hacen sentir mejor en relación a la pérdida", señala la especialista. Macías comenta que hubo un momento social en que se dio marcha atrás en el luto "cuando en los pueblos se ve y se habla de ello como algo natural".

Para la psicóloga denominar 'duelo' a este proceso se ha ido aceptando socialmente, como se ha visto reflejado en las portadas de los medios de comunicación tras el accidente aéreo de la compañía alemana Germanwings, en las que se incluía este término.

UN COLOR PARA SIMBOLIZAR EL DUELO

El color negro ha caído en desuso en las sociedades modernas, a pesar de ser muy propio de la sociedad española con herencia católica y hay que tener en cuenta que en otros países el color del luto es el rojo o el blanco.

"Vestir de negro es una forma de decir a los otros sin palabras por lo que estamos pasando y de alguna forma indica cómo quieres que te traten", señala Macías que apunta que el color negro se reserva a la familia del fallecido y si los profesionales de la atención psicológica intervienen en el proceso no lo emplean como forma también de respetar su dolor.

Sobre cómo es mejor tratar a la persona que atraviesa por el duelo la psicóloga señala que aunque depende de la relación que se mantenga lo que prima es el respeto y no hablar por hablar y siempre preguntar cómo quieren que les tratemos y hacer saber que estás dispuesto a prestar tu ayuda en lo que necesite.

"Evadir el duelo es una forma de vivir el presente y esto hace que estemos menos preparados para afrontar la muerte. Debemos vivir el duelo como algo natural y dejar a los niños también que participen, algo que es más habitual en los pueblos, donde participa todo el mundo y se hace de forma sana", apunta Macías.

Los niños no suelen pedir el color negro, es mejor explicarles la situación para demostrarles que es normal que exista dolor, que echaremos de menos a la persona que faltó. "Hay que hacerles participar del duelo para integrarlo como parte normal de la vida"

Según comenta la psicóloga, vestir o no de negro es una elección muy personal, a veces lo marca la comunidad o la persona y es significativo de una forma de avanzar en el proceso, ya que cuando se deja de utilizar es algo que simboliza que se ha superado una etapa importante.

¿CUÁNDO PEDIR AYUDA PROFESIONAL?

África Macías señala a Infosalus las que se consideran las cuatro fases más importantes del duelo o las etapas sucesivas por las que se atraviesa tras la muerte de un ser querido:

* Fase de impacto, de 'shock', al recibir la noticia cuando se ha producido el fallecimiento.

* Época de asumir la realidad y de sentir miedo, impotencia, rabia, inseguridad, etc., todo tipo de emociones intensas.

* Aceptación: integrar lo que ha pasado y dar otra dimensión en nuestra vida a la persona que falta y la forma de ver su muerte.

* Integración: en esta última etapa la vida se 'recoloca' y se da sentido a lo que ha pasado.

Sobre cuánto dura el proceso de duelo, la psicóloga señala que es difícil establecer un tiempo ya que es algo muy personal aunque los estudios poblacionales señalan que el proceso dura entre 1 y 3 años, así que se podría decir que este tiempo suele ser de dos años.

Tras el primer mes las emociones han tenido que bajar de intensidad pero si tras 5 o 6 meses los síntomas perduran y la intensidad de las emociones no disminuye se debería consultar con un profesional, algo que no se puede dejar de hacer si no se ha podido rehacer la vida, volver al trabajo o se ha pasado a una situación de aislamiento.