29 de septiembre de 2014

La anorexia y la caquexia, dos de los síntomas más angustiosos para los familiares de pacientes con cáncer avanzado

MADRID, 29 Sep. (EUROPA PRESS) -

   La anorexia y la caquexia son unos de los síntomas más angustiosos y preocupantes asociados al cáncer avanzado, tanto para los pacientes como para sus familiares, ha afirmado la doctora Jennifer Temel del Departamento de Medicina del Hospital General de Massachusetts en Boston (EE.UU), quien ha presentado un estudio que avala el uso de un nuevo fármaco que aumenta el apetito y la masa corporal de pacientes con cáncer de pulmón avanzado.

   Los síntomas del síndrome del adelgazamiento patológico pueden incluir pérdida de peso y musculatura, junto a fatiga, debilidad y pérdida de apetito. Esta es una afección muy común en pacientes con cáncer de pulmón avanzado. Anamorelina trata de paliar los síntomas imitando los efectos de la grelina, la conocida como "hormona del hambre", que segrega el estómago.

   Así se ha visto en la presentación de un estudio en fase III dado a conocer en el Congreso Paliativos de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO, por sus siglas en inglés), que se está celebrando en Madrid. Concretamente se han visto los ensayos ROMANA 1 y 2, aleatorizados y controlados, son los primeros estudios en fase III que examinan el impacto de la administración de anamorelina en la anorexia-caquexia de pacientes con cáncer de pulmón avanzado.

   El síndrome de anorexia-caquexia por cáncer, se caracteriza por cuatro síntomas interconectados: la pérdida de masa muscular, reducción de la ingesta nutricional, alteraciones metabólicas e inflamatorias provocadas por el tumor, y disminución de las funciones físicas y psicosociales.

   "Los pacientes y sus familiares experimentan síntomas y preocupaciones asociadas a cada campo, como la debilidad, pérdida de apetito, saciedad precoz, problemas de gusto, fatiga o angustia al comer",  explica el profesor Florian Strasser, profesor asociado del Hospital Cantonal St.Gallen, de Suiza y Presidente del Grupo de Trabajo de Cuidados Paliativos de la ESMO.

ANÁLISIS DE LOS DATOS

   En los estudios ROMANA, los pacientes con cáncer de pulmón de células no pequeñas en estadios III y IV no operables que padecían caquexia recibieron, de forma aleatoria, 100 mg de anamorelina o placebo de administración oral diariamente durante 12 semanas.

   Entre los 484 participantes en el ROMANA 1, aquellos que tomaban anamorelina experimentaron una mediana de aumento de la masa corporal magra de 1,10 kg en 12 semanas, comparado con la pérdida de 0,44 kg en aquellos que tomaron placebo. El peso corporal aumentó una media de 2,2 kg en el del brazo de anamorelina, comparado con los 0,14 kg del brazo de placebo del estudio.

   Los síntomas o problemas de los pacientes relacionados con la anorexia-caquexia, incluyendo apetito, también mejoraron significativamente durante más de 12 semanas en los pacientes que recibieron anamorelina. El efecto adverso más frecuente de este fármaco fue la hiperglucemia y las náuseas.

   En el ROMANA 2, 495 participantes con cáncer de pulmón de células no pequeñas avanzado experimentaron beneficios similares. El peso corporal aumentó alrededor de 0,95 kg de media, comparado con la pérdida de 0,57 kg de aquellos que recibieron placebo, y los síntomas/problemas de los pacientes relacionados con la anorexia-caquexia mejoraron significativamente durante más de 12 semanas.

   Los pacientes que recibieron anamorelina no experimentaron mejoras en su fuerza muscular, medida a través de la fuerza de la mano, aunque la doctora Temel señala que hay determinadas pruebas que pueden ser difíciles de aplicar en este tipo de pacientes.

    "Tener un medicamento seguro y eficaz en nuestro arsenal terapéutico para mejorar los síntomas tan preocupantes de la anorexia y la caquexia tendrán un impacto increíble tanto en los pacientes como en sus familiares", ha explicado resumiendo la experta.

   "Actualmente, el manejo de esta enfermedad incluye consejo nutricional, entrenamientos de resistencia y un incremento de la actividad física, apoyo psicosocial, y un control de los síntomas multimodal. Aun así, estas acciones tienen efectos limitados y no hay disponible ningún tratamiento farmacológico que logre abordar todos los componentes de este síndrome. Además de afectar a la calidad de vida de pacientes y familiares, tiene un gran impacto en la eficacia del tratamiento del cáncer  y su toxicidad así como en la supervivencia", añade el profesor Strasser.

   Tanto el ensayo ROMANA I como el II han demostrado una mejora tanto en la masa muscular como en los síntomas de los pacientes con mínimos efectos secundarios o, por lo menos, manejables", apunta el profesor Strasser.

    "Se necesitarán futuros datos para demostrar qué incremento de la masa muscular se acompaña de un incremento de la grasa, lo que confirmaría que los pacientes pueden guardar reservas mientras tengan más apetito. Esto sería un nuevo hallazgo: un medicamento que estimulase el apetito logrando más músculo y reservas", ha añadido.