8 de febrero de 2019

Las anginas y amígdalas no se reducen en la adolescencia

Las anginas y amígdalas no se reducen en la adolescencia
GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / MANDICJOVAN - ARCHIVO

MADRID, 8 Feb. (EUROPA PRESS) -

El mayor estudio realizado hasta la fecha ha negado la teoría de que las anginas y amígdalas se reduzcan en la adolescencia, lo que podría modificar las pautas médicas de cuándo hay que realizar una adenotonsilectomía para tratar complicaciones respiratorias como, por ejemplo, la apnea obstructiva del sueño (AOS).

Si bien la extirpación de las anginas y las amígdalas inflamadas a se suele considerar un peligro en la infancia, la mayoría de las personas que se someten actualmente a una amigdalectomía lo hacen para tratar la AOS. Desde 1923, cuando el doctor Richard Scammon publicó por primera vez los gráficos de los patrones de crecimiento en el cuerpo humano, se ha pensado que los tejidos linfoides, que incluyen las anginas y las amígdalas, alcanzan un tamaño máximo de alrededor de 12 años y luego se reducen para alcanzar su forma adulta a la edad aproximada a los 20 años.

Ahora, este estudio, realizado por un equipo dirigido por investigadores de la Universidad de Medicina y Odontología de Tokio (Japón), y publicado en la revista 'Scientific Reports', desafía esta creencia al haber encontrado que las anginas y las amígdalas permanecen más o menos constantes en tamaño desde la infancia hasta la edad adulta.

Este hallazgo se ha obtenido tras analizar radiografías cefalométricas laterales de 23.133 pacientes. Para cada individuo, los tamaños de anginas y amígdalas se midieron en cinco etapas de desarrollo: escuela primaria inferior (8 años), escuela primaria superior (10 años), escuela secundaria (13 años), escuela secundaria superior (16 años) y jóvenes adulto (19 años).

Los investigadores descubrieron que el tamaño de las adenoides y las amígdalas no variaba significativamente entre los grupos de edad, excepto cuando se comparaban los grupos más antiguos con los más jóvenes. "Encontramos que, en realidad, la vía aérea en sí misma crece más grande, lo que hace que la fracción absorbida por las adenoides y las amígdalas sea más pequeña", han zanjado los expertos.

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