17 de mayo de 2015

Cómo tener confianza en uno mismo

Cómo tener confianza en uno mismo
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MADRID, 17 May. (INFOSALUS) -

   Los retos que presenta el día a día suponen grandes dosis de confianza personal y de saber adaptarse a los acontecimientos, los problemas que se presentan y extraer enseñanzas de todo ello para mejorar nuestras experiencias futuras.

MEJORAR Y GANAR CONFIANZA EN UNO MISMO

   Según explica a Infosalus Tomás Navarro, psicólogo clínico y autor de 'Fortaleza emocional' (Zenith, 2015), todos tenemos unas fortalezas que hay que descubrir y que son nuestras herramientas para afrontar el día a día. Fortalezas como saber analizarnos a nosotros mismos, nuestra autoestima, entender a los demás y sus necesidades o perseverar en nuestros objetivos.

   Para Navarro, son estos mecanismos psicológicos y de adaptación los que te permiten sentirte más fuerte para afrontar los retos personales o la adversidad. La resiliencia constituye la suma de dos fortalezas: la de asimilar los golpes de la vida y la de ser capaces de transferir sus enseñanzas a la vida.

   Si eres capaz de aprender de los palos que te da la vida, analizar la situación y captar el aprendizaje que se deriva para adaptarlo al resto de tu vida y no repetir los mismos esquemas podrás seguir avanzando, señala el psicólogo.

   Es el problema que tienen aquellas personas que al fracasar en una relación de pareja no son capaces de tener éxito en las siguientes porque actúan de la misma forma que con la anterior sin ser conscientes de lo que ocurrió para que esta relación inicial se rompiera y repitiendo errores del pasado.

'EVOLUCIÓN' VS 'REVOLUCIÓN'

   Sobre los cambios progresivos o repentinos, el autor señala que mientras estás esperando que suceda una 'revolución' en tu vida no buscas que se produzca la verdadera 'evolución'.

   Navarro comenta que más que esperar que nos toque la lotería para que se produzca un cambio en nuestras vidas es más viable que se produzca un cambio más sutil si pasamos a la acción e incorporamos pequeños cambios que tendrán repercusión en nuestras vidas.

   Sólo es necesario preguntarnos el sentido de lo que estamos haciendo y analizar por qué lo hacemos y utilizar esta información para introducir estos pequeños cambios en la dirección deseada.

   Los problemas que el psicólogo enfrenta más en consulta y que bloquean la felicidad de las personas que acuden hasta él son:

   * Acumulación de pequeños problemas derivados de expectativas que no se cumplen y generan tristeza, para evitarlo hay que aprender a fijar expectativas viables.

   * Decisiones mal tomadas o no tomadas por comodidad o por miedo. Como no separarnos de la pareja y refugiarnos en una aventura o lanzarnos a las compras cuando tarde o temprano la situación va a explotar.

   * Vivir sin objetivos o con objetivos heredados de un modelo social: tengo que ser o conseguir * de aquí se derivan muchas crisis de la mediana edad hacia los 40 años de edad.

4 CLAVES PARA EMPRENDER EL CAMBIO

   Navarro considera que existen cuatro aspectos fundamentales para desarrollar los músculos de nuestra fortaleza emocional y superar estos lugares comunes que bloquean nuestra felicidad:

   1. Aprender a pensar con perspectiva

   El autor aporta tres consejos para conseguirlo: tener una actitud de observador ante nosotros mismos, preguntarnos el sentido de lo que estamos haciendo y al finalizar el día reflexionar sobre en qué aspectos nos hemos 'complicado' el día para no repetir lo que no debemos volver a hacer. "Hay que mirar hacia adentro para dar sentido a lo que tenemos fuera y convertir esto en una fortaleza, en un mecanismo de adaptación psicológica", señala el autor.

   2. Gestionar el pasado

   Se trata de descargarnos del pasado, de todo aquello que supone un ancla y no nos deja situarnos en el presente para avanzar. Para ello hay que aprender a perdonar y desde una perspectiva actual ser conscientes de aquello que en el pasado nos hizo daño y no dejar que se convierta en una excusa para no pasar a la acción y dejar de vivir con un sentimiento de 'victimismo'.

   En cualquier momento podemos cambiar, si hemos descubierto que nuestro material genético puede cambiar y transformar la herencia genética que trasladamos a nuestros hijos esto no sólo ocurre a nivel de nuestros genes sino también de conducta. "A pesar de que el pasado es una influencia importante en nuestra vida éste no es determinante", apunta Navarro.

   3. Volver a cargar nuestra vida con calidad

   Esto supone elegir personas, objetivos vitales que nos motiven y den sentido a nuestro día a día y se conviertan en metas alcanzables.

   "Dejamos que nuestra vida vaya guiada por el azar sin embargo, es posible configurarla como queremos que sea, aunque sea difícil no hay que renunciar, cuando tienes un objetivo claro es posible materializarlo", explica el psicólogo, que añade que deberíamos tener como ejemplo que cuando salimos a pasear es normal saber a dónde vamos, no caminamos sin rumbo y esto nos ayuda a llegar a nuestro destino.

   Además, el autor recomienda escribir nuestros objetivos ya que cuando lo hacemos podemos comprobar si existen contradicciones entre ellos, ser conscientes y elegir. Por ejemplo, si nuestro deseo es convertirnos en el director de una gran empresa, este objetivo puede chocar con la posibilidad de dedicar más tiempo a los hijos.

   4. Pasar a la acción y consolidar el cambio

   El mayor impedimento para pasar a la acción es el miedo y hay que encontrar el valor necesario para los cambios. Por eso, el autor hace especial hincapié en este aspecto en su obra ya que la principal fortaleza emocional que debemos desarrollar es la fe en nosotros mismos.

   "Si conocemos nuestro potencial, somos trabajadores y tomamos decisiones adaptadas a nuestro entorno seremos capaces de superar el miedo ya que estaremos trabajando sobre los recursos que podemos controlar", señala el psicólogo.

   Para el autor, el gran problema o la gran baza del miedo es que mezclamos lo posible con lo probable. Lo posible nos dice que podemos fallar pero lo probable acerca o aleja este fracaso, cuanto más trabajamos sobre aquellos factores que se pueden controlar menos probable es que no consigamos el objetivo y podremos gestionar nuestros miedos para que no nos paralicen.

   "No sirven de nada los deseos de cambio si no pasamos a la acción", concluye el autor.