2 de septiembre de 2019

Adaptar los horarios a la vuelta al cole una semana antes mejora la adaptación del niño

Adaptar los horarios a la vuelta al cole una semana antes mejora la adaptación del niño
Imagen de recurso de un aula.GVAEDUCACIÓ - ARCHIVO

VALÈNCIA, 2 Sep. (EUROPA PRESS) -

La jefa del servicio de Pediatría de Hospital Quirónsalud Torrevieja, la doctora María Mínguez, aconseja adaptar los horarios a la vuelta al cole una semana o diez días antes de empezar las clases, con el fin de evitar la aparición de algún tipo de trastorno en los niños como cansancio, apatía, tristeza, decaimiento, ansiedad y falta de concentración.

Según ha apuntado la especialista, los ritmos de vigilia y sueño "necesitan unos días para adaptarse a las nuevas circunstancias y horarios" y este "periodo de adaptación" suele ser "más difícil" en los niños tras las vacaciones y su incorporación a las rutinas escolares.

"En esta etapa transitoria cabe la posibilidad de que algunos presenten algún tipo de trastorno como cansancio, apatía, tristeza, decaimiento, ansiedad y falta de concentración", ha detallado en un comunicado.

Para evitarlos, "iremos adaptando todos los ritmos del niño al nuevo horario adelantando, cada dos días aproximadamente todas las acciones como el levantarse, desayunar, comida, cena y la hora de acostarse, de manera que iremos haciendo una adaptación progresiva al nuevo horario típico de la etapa escolar", ha indicado. Así mismo se recomienda una "actitud positiva" por parte de los padres que les ayude a superar este periodo adaptativo.

La doctora Adalgisa de Caro, pediatra del Hospital Quirónsalud de Murcia, aconseja seguir estos consejos para una vuelta al cole "sin sobresaltos": adaptarse "de forma progresiva" al horario escolar una o dos semanas antes; cumplir los horarios incluso los fines de semana; aprovechar las vacaciones para instaurar el desayuno en familia; preparar con ellos el material escolar, comprar los libros, forrarlos o preparar el uniforme; ayudarles con el repaso de los deberes estivales; destacar las cosas positivas que implica el nuevo curso; realizar por las tardes actividades físicas; acompañarles el primer día y recogerles, y no transmitirles ansiedad, miedos y pereza.

TRASTORNOS DEL SUEÑO

Por otra parte, según ha indicado el jefe del Servicio de Pediatría y de la Unidad de Sueño de Hospital Quirónsalud Valencia, Gonzalo Pin, el 50 por ciento de los niños presentará en algún momento de su desarrollo problemas con el sueño y, de ellos, un 4% tendrá un trastorno del sueño que precisará tratamiento.

Estos trastornos del sueño se pueden manifestar como un tiempo total de sueño diario inadecuado tanto por defecto como por exceso para su edad; un sueño poco reparador o fragmentado o la aparición de episodios en momentos del día no programados para dormir, dando lugar a lo que hoy en día se conoce como cronodisrupción, situación que refleja la "falta de armonía" entre el reloj interno del niño y el reloj externo del ambiente que le rodea.

"Cuando dormimos se produce una especie de limpieza de nuestro cerebro retirando una serie de sustancias que producimos como desecho durante la actividad del día. Es decir, el sueño es como el camión de la basura de nuestro cerebro, por la noche lo limpia y deja las calles que conectan nuestras neuronas perfectamente limpias para que la información pueda circular sin problemas al día siguiente", ha apuntado el doctor Pin.

Por tanto, ha proseguido, "si los niños duermen poco, mal o en momentos del día no programados para ello, al día siguiente tendrán más dificultades de aprendizaje, controlarán mal su humor o su conducta y si esta situación se convierte en crónica se afectará su sistema de defensas frente a las infecciones, tendrán más tendencia a ser obesos o diabéticos entre otras patologías".

Este tipo de problemas de sueño se han visto incrementados en las últimas décadas por los nuevos modelos de vida marcados por horarios inadecuados y la inmersión de las nuevas tecnologías en los hogares.

Tal y como afirma el especialista de sueño de Quirónsalud, "los rápidos cambios en las costumbres de vida, el alejamiento del juego al aire libre y del contacto con la naturaleza, unidos al mal uso de la tecnología y los horarios, especialmente tras la introducción de la jornada escolar continuada, no favorecen una buena higiene del sueño; al contrario, muchos de los niños sufren lo que se llama jet lag escolar con un déficit crónico de sueño y unos horarios de sueño no acordes con su reloj biológico interno que puede estar condicionando la calidad de vida de las futuras generaciones".

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