30 de julio de 2015

Unos 10.000 niños nacen al año con labio leporino y paladar hendido en África oriental

Unos 10.000 niños nacen al año con labio leporino y paladar hendido en África oriental
AMREF FLYING DOCTORS

MADRID, 30 Jul. (EUROPA PRESS) -

Aproximadamente 10.000 bebés nacen cada año con labio leporino y paladar hendido en África oriental, unas deformaciones congénitas que pueden dificultar el desarrollo de los niños, según la Fundación Africana para la Medicina y la Investigación (AMREF, por sus siglas en inglés).

Este tipo de malformaciones, que tienen lugar a la vez en el 70 por ciento de los bebés afectados, surgen durante el embarazo y se asocian con factores genéticos. Recientemente se ha descubierto que las embarazadas que fuman, padecen diabetes o consumen algunos medicamentos para tratar la epilepsia tienen más probabilidades de tener un bebé con labio leporino o paladar hendido.

Los niños con este problema no solo tienen dificultades para comer, beber, hablar, oír o respirar correctamente, sino que son vistos como un tabú o un castigo por una mala acción de un antepasado y en muchos casos son ocultados, abandonados o incluso asesinados. Además, el labio leporino y el paladar hendido pueden generar problemas en la audición y en la lactancia, por lo que los bebés tienen dificultades para sobrevivir o no se desarrollan de forma adecuada.

Por todo ello, AMREF se dedica a llevar a cabo proyectos de salud en África oriental y meridional, con programas destinados a zonas rurales para formar sobre este tipo de malformaciones. Además, también cuentan con equipos de especialistas y cirujanos reconstructivos que se encargan de tratar el paladar hendido y el labio leporino, de forma que los niños afectados puedan llevar una vida normal y saludable.

Para evitar que el labio leporino y el paladar hendido interfieran en el desarrollo, se debe operar a los bebés en los primeros meses, especialmente antes del segundo año de vida. De esta forma, se asegura que el niño podrá hablar correctamente y no tendrá ningún problema de audición o de alimentación. La cirugía dura 45 minutos y ofrece excelentes resultados, aunque la mayoría de los niños no tienen acceso a este tipo de tratamiento.