9 de septiembre de 2014

Saltarse la merienda puede producir una pérdida en el rendimiento académico y deportivo del niño

Saltarse la merienda puede producir una pérdida en el rendimiento académico y deportivo del niño
CEDIDA

MADRID, 9 Sep. (EUROPA PRESS) -

A la merienda no se le ha otorgado la relevancia que tiene dentro de la dieta equilibrada, sin embargo es una comida tan importante como lo puede ser el desayuno, según un estudio realizado por pediatras del Hospital Rey Juan Carlos de Madrid, que demuestra que suprimir su ingesta puede producir una pérdida en el rendimiento académico del niño a la hora de hacer las tareas escolares y en el rendimiento deportivo.

El estudio 'Hábitos de merienda en escolares de nuestro medio' (Estudio HABIMER), elaborado en junio de este año, destaca además que saltarse la merienda también puede implicar un riesgo adicional de obesidad, por lo que recomienda que suponga el 15 por ciento de la distribución dietética del día.

"La merienda supone una buena oportunidad para consumir cereales, y ayudar a alcanzar en la dieta total las seis raciones que se aconseja consumir como mínimo de este grupo de alimentos al día", afirma la doctora Beatriz Navia, profesora titular de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid y portavoz de la campaña 'Pan Cada Día'.

Sin embargo, a pesar de ser un momento importante de la jornada, la merienda conoce dificultades para implantarse en los patios de los colegios. Según la encuesta HABIMER, el 76 por ciento de los niños entre 6 y 12 años meriendan todos los días y hasta un 91 por ciento lo hace cinco días a la semana.

En cambio, el desglose por edades muestra diferencias significativas, con una bajada importante entre los más mayores, con solo un 28% de los niños de 10 años y un 20% de los niños de 12 años que meriendan todos los días.

"La importancia de crear unos buenos hábitos alimentarios en la infancia, ya que, posteriormente, serán difíciles de cambiar, por lo que merece la pena hacer el máximo esfuerzo educativo a estas edades con el fin de inculcar unos hábitos alimentarios y de vida saludables", ha añadido.

HÁBITOS SALUDABLES

Según el estudio HABIMER el pan cobra una gran importancia a la hora de la merienda: el 69% de la muestra de niños entre 6 y 12 años tomaron sándwich y tostadas y el 60% consumieron bocadillos en los últimos tres días. Además, se aconseja acompañar el pan con embutido bajo en grasa o jamón serrano que es una combinación ideal para una merienda llena de energía.

Asimismo, hay que acostumbrar a los niños a consumir hidratos de carbono integrales, ya que permiten una disminución del riesgo de desarrollo de diabetes mellitus, y mejoran los perfiles de colesterol y triglicéridos.

Por otra parte, el estudio destaca que los hábitos adquiridos en la edad escolar son el ejemplo que se reproducirá en la edad adulta, por lo que es importante enseñar a los más pequeños a merendar de forma saludable,de manera queaporte la energía necesaria para pasar la tarde de forma activa hasta la hora de la cena.