Pocas personas en riesgo de enfermedad cardíaca entienden las etiquetas de los alimentos

Pocas personas en riesgo de enfermedad cardíaca entienden las etiquetas de los alimentos
31 de agosto de 2018 IMEO - ARCHIVO

MADRID, 31 Ago. (EUROPA PRESS) -

Muchos consumidores tienen dificultades para usar y entender las etiquetas de los alimentos, sobre todo los hombres y las personas en riesgo de enfermedad cardíaca, según los resultados de una encuesta presentada en el Congreso Anual de la Sociedad Europea de Cardiología.

"Las personas encuentran que las etiquetas de los alimentos son confusas y no saben qué buscar. Todavía tienen dificultades para comprender e interpretar las etiquetas de los alimentos", ha declarado Claire Duffy, enfermera clínica especialista en medicina general, en Ballina, Irlanda, y autora principal del estudio.

El estudio involucró a 200 hombres y mujeres, de entre 18 y 85 años, que asistían a una práctica de atención primaria. De esta forma, Duffy diseñó un breve cuestionario administrado durante un mes en 2017, y los participantes proporcionaron datos demográficos y respondieron preguntas sobre los factores de riesgo de enfermedad cardiovascular, así como sobre el uso y la comprensión de las etiquetas de los alimentos.

El setenta y cinco por ciento eran mujeres, 40 por ciento ha informado que tiene sobrepeso u obesidad. Así, ha puesto en relieve que más mujeres que hombres (65% versus 37%) siempre o con frecuencia leen las etiquetas de los alimentos. Sin embargo, solo el 5 por ciento de las mujeres dijo que nunca miraba las etiquetas de los alimentos, en comparación con más de un tercio (35%) de los hombres.

Tener un factor de riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV) no necesariamente se tradujo en un mayor uso de las etiquetas de los alimentos. Notablemente, el 40 por ciento de los participantes con CVD dijeron que no leen las etiquetas de los alimentos. Entre los pacientes con ECV que sí leen las etiquetas, dos tercios (67%) leen sobre las grasas, pero solo un tercio (33%) leen sobre las grasas saturadas, la fibra y la sal. Entre los participantes que tenían un familiar con diabetes, el 56 por ciento leyó el azúcar y el 60 por ciento leyó el contenido de sal de los alimentos.

Cuando se les pidió que midieran si un producto alimenticio de muestra tenía niveles bajos, medios o altos de grasa, azúcar, fibra y sodio según su etiqueta nutricional, los participantes tuvieron dificultades para encontrarle sentido a la información. Solo el 20 por ciento sabía que el producto tenía un nivel medio de grasa y solo el 14 por ciento identificó correctamente su bajo contenido de azúcar.