18 de diciembre de 2018

Las nueces mejoran la calidad del esperma

Las nueces mejoran la calidad del esperma
ATREVIA

MADRID, 18 Dic. (EUROPA PRESS) -

Consumir 75 gramos de nueces al día mejora la vitalidad, motilidad y morfología del esperma, según ha evidenciado un estudio llevado a cabo en la Universidad de Enfermería de la Universidad de California (Estados Unidos) y que ha sido publicado en la revista 'Biology of Reproduction'.

En concreto, el estudio ha analizado los efectos de una fuente de origen vegetal de Omega-3 sobre el esperma y los resultados sugieren que las nueces podrían proporcionar nutrientes clave para la salud reproductiva masculina. "El resultado positivo de las nueces en el esperma podría ser fruto de su perfil nutricional único", ha dicho la autora del estudio, Wendie Robbins.

Y es que, son el único fruto seco con una cantidad significativa de ácido alfa linolénico (ALA), ácidos grasos de origen vegetal Omega 3. Además, las nueces contienen altos niveles de antioxidantes y micronutrientes, lo cual actúan de forma sinérgica.

En el trabajo han participado 117 hombres de entre 21 y 35 años que habitualmente siguen una dieta de estilo occidental y que han sido divididos en dos grupos durante 12 semanas. Al primer grupo se le ha añadido 75 gramos de nueces peladas en su dieta diaria, mientras que el otro grupo ha mantenido su rutina alimenticia, pero evitando los frutos secos.

De esta forma, los expertos han observado que, a parte de las mejoras en la calidad del esperma, el grupo al que se le ha añadido nueces en la dieta ha experimentado mejoras en su perfil lipídico, lo que refuerza los estudios previos que señalan los efectos beneficiosos que tienen las nueces sobre los factores de riesgo cardiovascular y en la función endotelial.

"Estos resultados no nos sorprenden teniendo en cuenta el perfil nutricional de las nueces, pero son increíbles considerando el impacto que pueden tener en hombres de todas las edades, incluso en hombres mayores o con problemas de fertilidad", ha zanjado la coautora del estudio y profesora asociada de Enfermería y Medicina de la UCLA, Catherine Carpenter.