No hay un criterio unánime en la comunidad médica para abordar las intolerancias alimentarias

No hay un criterio unánime en la comunidad médica para abordar las intolerancias alimentarias
31 de octubre de 2018 GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / ANDREY POPOV - ARCHIVO

MADRID, 31 Oct. (EUROPA PRESS) -

Expertos reunidos en una jornada organizada por el servicio Inmunomet del Hospital Beata María Ana han lamentado que no haya un criterio unánime en la comunidad médica para abordar las intolerancias alimentarias, a pesar de que es un problema que afecta al 50 por ciento de la población.

"Esta enfermedad tiene una dimensión psicoemocional y psicosocial.
Los sentimientos también enferman. La actitud pasiva del paciente ante cualquier enfermedad ha funcionado siempre bien: el médico prescribe y el paciente obedece, sin embargo, en los casos de intolerancia alimentaria es imprescindible la colaboración del paciente, porque hay un factor emocional, de vivencia. La dimensión psicosocial o emocional produce irritación, porque sentimos que el mundo no nos comprende", ha dicho el dramaturgo José Luis Alonso de Santos.

Y es que, son pacientes, como él mismo ha reconocido, a la que les ha dejado de gustar el elemento clave de la vida, que es la alimentación, simple y llanamente comer. "Dejar de tener el placer de comer es abandonar el placer de vivir", ha dicho De Santos refiriéndose a una tipología de pacientes que se caracteriza, según él, por cuatro frases: 'Estoy desesperado', 'No sé qué hacer', 'Todo me sienta mal' y 'No me entienden y no me hacen caso'.

El ocho por ciento de la población en España, el equivalente a más de tres millones de personas, presenta síntomas que pueden ser considerados trastornos funcionales relacionados con la intolerancia alimentaria, lo que puede considerarse propiamente como enfermedad, y otro 50 por ciento padece síntomas menores.

Además, de ese ocho por ciento, aproximadamente millón y medio, se somete a consulta médica, según los datos que ha ofrecido durante el encuentro el jefe del Servicio de Digestivo del Hospital Universitario San Carlos y asesor científico de Inmunomet, Enrique Rey Díaz Rubio, que ha informado de que el 66 por ciento de los pacientes sospecha que sus síntomas están relacionados con la alimentación o el estrés.

Sobre el impacto que la enfermedad tiene en la calidad de vida de los pacientes, el doctor Rey ha comentado que, de media, cada uno realiza seis visitas al año al médico, y que la enfermedad les ocasiona un gasto de 600 euros que deben afrontar con sus propios recursos. "La causa última del síndrome de intestino irritable, término que abarca todas las disfunciones asociadas a la patología y que derivan en cuadros de dolor, diarreas, estreñimiento o hinchazón abdominal, no es aún bien conocida y es poco probable que haya solo una causa", ha señalado.

A su juicio, hay una serie de factores epidemiológicos asociados que deben tomarse en cuenta, ya sean de carácter psicológico, genético o ambiental. Asimismo, el doctor ha destacado la importancia que tiene la microbiota en el desarrollo de estas enfermedades.

"Durante los mil primeros días de vida, el niño desarrolla un órgano nuevo, la microbiota, que es único y va a determinar nuestro estado de salud de cara al futuro", ha recalcado el doctor Rey, para comentar que este órgano se puede modificar cambiando la alimentación o mediante un trasplante fecal, y que uno de los problemas para enfrentarse a esta enfermedad es la divergencia de criterios entre especialistas del aparato digestivo.

"Hay incertidumbre médica y hay falta de homogeneidad sobre lo que hay que hacer. El paciente necesita una solución específica, individualizada, no recomendaciones genéricas sobre alimentación o estilo de vida. El reto principal para abordar la enfermedad es forjar una alianza entre pacientes y médicos para alcanzar los mejores resultados", ha añadido el experto.

LOS ENFERMOS SE SIENTEN "AISLADOS E INCOMPRENDIDOS"

Por su parte, el director médico del servicio Inmunomet del Hospital Beata María Ana, José Vigaray Conde, ha asegurado que el enfermo con intolerancia alimentaria se siente "aislado e incomprendido", por lo que ha abogado por dar una respuesta desde una perspectiva médica basada en la evidencia, con el concurso de especialistas de diversos campos de la medicina, y con "humildad" dado que es un problema "muy complejo".

Asimismo, el jefe del Servicio de Digestivo Médico Quirúrgico de Hospital Beata María Ana, Suarez Guijarro, ha señalado dos tipos de intolerancia como las principales y germen de la mayor parte de los trastornos gástricos. Por un lado, la intolerancia a la lactosa, y por otro la intolerancia a la fructosa y polioles como el sorbitol, siendo esta última "muy difícil" de controlar porque, según el propio doctor Suárez, el problema es que la mayoría de los alimentos de origen vegetal tiene alguno de estos componentes de forma natural, y todos, o casi todos, los productos industriales llevan jarabe de fructosa o sorbitol.

Del mismo modo, los expertos han comentado que una de las intolerancias con más repercusión en los últimos tiempos es al gluten, entidad diferente a la celiaquía, si bien Vigaray ha avisado de que la sensibilidad no celiaca al gluten no tiene test objetivos para su detección, lo que hace que el diagnóstico haya que basarlo en la sospecha clínica, la dieta de exclusión y una reinclusión ciega de cereales en el paciente que nos permitan determinar esta intolerancia.

"La mayoría de los pacientes etiquetados de intolerancia al gluten lo son realmente a otros componentes del trigo, en particular a los fructanos o cadenas de fructosa. También, muy probablemente, algunos son realmente celiacos aún no diagnosticados, estando la intolerancia al gluten muy sobredimensionada y la celiaquía infradiagnosticada", ha apostillado.

Finalmente, el endocrino del Hospital Beata María Ana y responsable de esta área dentro del Servicio Inmunomet, el doctor Rodríguez Jiménez, se ha referido a la relación entre lo que pasa en el resto del cuerpo y su efecto en este tipo de patologías.

"El estilo de vida que llevamos afecta de manera importante a lo que sucede en nuestro intestino. Un bioestilo alterado, y alentado por la hiperalimentación o el sedentarismo, es clave para padecer este problema. Existe una conexión indiscutible entre el cerebro y el intestino, lo que se denomina como 'cerebro dos', que motiva que los estados de ánimo o el estrés también sean factores desencadenantes. El estrés es pensamiento que se transforma en moléculas", ha zanjado.

ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE PACIENTES CON INTOLERANCIAS ALIMENTARIAS

Durante la jornada se ha presentado también la Asociación Española de Pacientes con Intolerancias Alimentarias, que en las próximas semanas tiene previsto presentar sus estatutos e iniciar su andadura. El origen de esta asociación se encuentra en el grupo de 'Facebook' llamado 'Intolerancias Alimentarias', que está moderado por doctor Blas López Rueda.

Este grupo, ha comentado el doctor, surgió como respuesta a un problema familiar de intolerancia" y fue creciendo con el objetivo de analizar estos trastornos "desde un punto de vista más amplio, llegando a reunir en un año a 12.000 miembros a los que dar respuestas.

Ahora, el objetivo es dar visibilidad a un problema que afecta a más del 50 por ciento de la población (muchos aún sin diagnosticar) y tener una mayor representatividad ante cualquier institución.

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