Intolerancia lactosa: ¿Puede ser pasajera?

Intolerancia lactosa: ¿Puede ser pasajera?
22 de septiembre de 2018 GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / ANDREY POPOV

MADRID, 22 Sep. (EDIZIONES) -

El 70% de la población mundial padece intolerancia a la lactosa. No se trata de una enfermedad sino de una incapacidad en la digestión del azúcar de la leche. Tiene una determinación genética, según datos de la Asociación de Intolerantes a la Lactosa de España. En torno a ella surgen siempre muchas dudas, ¿es lo mismo que la alergia a la leche? ¿Es para toda la vida?

En una entrevista con Infosalus, la doctora Dolo Gurrea, pediatra especialista en Gastroenterología de los hospitales Vithas Nisa 9 de Octubre (Valencia) y Rey Don Jaime (Castellón), explica que se trata de una mala absorción del azúcar contenido en los productos lácteos de origen animal, de la llamada 'lactosa'.

"Cuando no se absorbe este azúcar por distintos problemas se presenta un cuadro de diarrea, de dolor abdominal, de flatulencias, de cacas ácidas, se irrita mucho el área del pañal en el caso de los niños, aparecen los vómitos o las náuseas. La clínica puede ser toda o alguno de los síntomas", precisa la especialista, a la vez que indica que puede manifestarse en cualquier momento de la vida.

Así, la doctora Gurrea diferencia que, mientras que la alergia a las proteínas de la leche de la vaca es una reacción inmunológica del cuerpo, una reacción alérgica que en casos muy graves puede dar lugar a la anafilaxia; la intolerancia a la lactosa es una intolerancia a la absorción, a la lactosa, una mala digestión de la misma, pero no una reacción alérgica a la misma. "Cuando es alergia la llevan los alergólogos, es una reacción inmunológica, mientras que a la lactosa nunca se tiene alergia y es intolerancia", precisa.

Desde la Asociación de Intolerantes a la Lactosa de España sostienen que aunque ambas dolencias tienen un mismo origen (la leche o los lácteos), éstas no tienen nada que ver "La alergia a la PLV es reacción del sistema inmunitario ante la proteína de la leche de la vaca (PLV). Eso explica que en el mercado podrás encontrar productos aptos para los intolerantes a la lactosa (leches, quesos sin lactosa, por ejemplo), que en cambio no son aptos para los alérgicos a la PLV", matizan.

EPISODIOS TRANSITORIOS

Aunque sí puede surgir una intolerancia a la lactosa de por vida, la pediatra especialista en Gastroenterología señala que sí pueden aparecer episodios transitorios de intolerancia a la lactosa y después todo vuelve a ser normal.

"La intolerancia a la lactosa puede ser secundaria. Normalmente es porque hay un déficit en una enzima en el intestino, la lactasa. Si este déficit de lactasa es primario, aparece desde la primera infancia, normalmente es muy difícil que no se corrija y se sea intolerante a la lactosa de por vida. No obstante, lo más corriente es una intolerancia a la lactosa por un déficit secundario de lactasa, como consecuencia de distintas patologías a nivel del intestino. Por ejemplo, debido a un parásito que altera las vellosidades intestinales, por una bacteria o un virus, debido a una celiaquía, o como causa secundaria de una diarrea, por ejemplo. No obstante, el paciente sí se puede recuperar con el tiempo", afirma Gurrea.

Según subraya, la intolerancia a la lactosa suele detectarse por la clínica que presenta el paciente, por los síntomas, y tras unas pruebas de diagnóstico, como una analítica de heces, o a través de un test de hidrógeno espirado en menores más mayores. También apunta al proceso de retirada de la lactosa durante unas semanas, a una posterior recuperación del paciente, y después a una nueva introducción de la lactosa, con la que se empeora, dice que puede ser síntoma de que se es intolerante a la lactosa.

LA INTOLERANCIA DEPENDE DEL PACIENTE

En este sentido, desde la Asociación de Intolerantes a la lactosa de España sostienen que la variabilidad de los síntomas y su intensidad dependerá en cada individuo de varios factores. Además, precisan que algunos individuos pueden producirse una serie de síntomas llamados sistémicos (van más allá del área intestinal): Cefalea; fatiga; dolor muscular y articular; problemas cutáneos; sequedad mucosas; úlceras bucales; nerviosismo; o abatimiento y depresión, entre otros.

Para aquellos pacientes que, gracias a las prueba, se haya diagnosticado una intolerancia a la lactosa permanente, el único tratamiento que existe a día de hoy para los mismos es el consumo de alimentos que no contengan lactosa. No obstante, Gurrea comenta que a veces una introducción paulatina de determinados alimentos sí puede tolerarse.

Desde la Asociación de Intolerantes a la lactosa de España defienden que como hay "tanta variación en las tolerancias individuales (siempre decimos que hay tantos niveles de tolerancia como personas) no se puede establecer un umbral único de lactosa para todos intolerantes a la lactosa de forma genérica".