30 de marzo de 2016

Los hombres también deben reducir el consumo de café antes de la gestación

Los hombres también deben reducir el consumo de café antes de la gestación
GOFIT

MADRID, 30 Mar. (Reuters/EP) -

Las mujeres cuyos maridos han tomado más de dos tazas de café al día antes de la gestación tienen un mayor riesgo de aborto involuntario que aquellas en las que sus parejas no han abusado de esta bebida, según ha mostrado un estudio realizado por expertos del Kennedy Shriver Instituto Nacional Eunice de Salud Infantil y Desarrollo Humano en Rockville (Estados Unidos).

Es conocido que las mujeres deben de reducir el consumo de cafeína antes y durante el embarazo ya que si toman más de dos cafés al día, o cualquier bebida energética, tienen un 74 por ciento más de riesgo de aborto involuntario. Sin embargo, los expertos estadounidenses han descubierto, tras analizar a 344 parejas en Texas y Michigan (EEUU) durante las primeras siete semanas de embarazo, que este riesgo es igual si la pareja lo consume antes de concebir al hijo.

Para alcanzar esta conclusión, publicada en 'Fertility and Sterility', los investigadores pidieron a los participantes que registraran su consumo diario de tabaco, complejos multivitamínicos y de bebidas alcohólicas y con cafeína.

LA CAFEÍNA PODRÍA AFECTAR A LA PRODUCCIÓN DE ESPERMA

De esta forma, los científicos observaron que las mujeres mayores de 35 años tenían el doble de riesgo de sufrir un aborto involuntario que aquellas que eran más jóvenes y que, mientras que el tabaco, el alcohol y las multivitaminas no aumentaban este riesgo, sí lo hacían las bebidas con cafeína.

"No estamos diciendo que deben de dejar de tomar bebidas con cafeína, sino reducir el consumo y no tomar más de tres al día. De hecho, no hemos encontrado que beber uno o dos cafés diariamente aumente el riesgo de aborto involuntario", ha explicado el autor principal de la investigación, Germaine Buck Louis.

Ahora bien, todavía no se conoce cómo la cafeína provoca abortos involuntarios, aunque los científicos han sugerido la posibilidad de que pueda afectar a la producción de esperma, al óvulo o a la capacidad del embrión de crecer en el útero.