22 de octubre de 2015

La grasa de la dieta influye en los brotes autoinmunes

MADRID, 22 Oct. (EUROPA PRESS) -

La grasa de la dieta puede afectar a la severidad y duración de los brotes autoinmunes, según sugiere un estudio publicado este martes en la revista 'Immunity'. Ajustar la longitud de los ácidos grasos consumidos por los ratones alteró la función de las células T cooperadoras en el intestino, bien intensificando o aliviando los síntomas en un modelo animal de la enfermedad autoinmune, la esclerosis múltiple.

Un equipo dirigido por Ralf Linker, de 'Friedrich-Alexander-Universität Erlangen-Nuremberg', y su colega Aiden Haghikia, de la 'Ruhr-Universität Bochum', en Alemania, compararon en ratones los efectos de los ácidos grasos de cadena corta, que son exclusivamente metabolizados por las bacterias del intestino y se encuentran típicamente en las dietas ricas en fibra, con los efectos de los ácidos grasos de cadena larga, el componente más abundante de las dietas occidentales.

De esta forma, encontraron que los ácidos grasos de cadena larga, como el ácido láurico y ácido palmítico, promueven el desarrollo y la liberación de células T proinflamatorias de la pared intestinal a otras áreas del cuerpo, incluyendo el cerebro, lo que causó una enfermedad más grave en los roedores. Por el contrario, los ácidos grasos de cadena corta, como el propionato, promueven el desarrollo y la propagación de células T reguladoras que mantuvo la respuesta inmune a raya, mejorando la enfermedad en los animales.

No se observó ninguno de los efectos de los ácidos grasos de la dieta en animales cuyos intestinos estuvieron libre de gérmenes, lo que sugiere que las bacterias intestinales están directamente involucradas. Otros experimentos mostraron que los productos metabólicos de las bacterias, en lugar de ciertas cepas bacterianas, eran importantes.

"Las inmunoterapias debilitan o bloquean componentes proinflamatorios del sistema inmune, pero mediante el fortalecimiento de las vías de regulación, por ejemplo gracias al uso de propionato como un suplemento a los fármacos establecidos, las terapias podrían optimizarse aún más", dice Linker. "Nuestro plan ahora es emplear nuestros conocimientos adquiridos para desarrollar terapias innovadoras de complementos alimenticios para añadir a inmunoterapias establecidas para la esclerosis múltiple", añade Haghikia.