30 de marzo de 2015

La comida rápida pierde fuelle entre los niños de Estados Unidos

La comida rápida pierde fuelle entre los niños de Estados Unidos
FLICKR / WATERSHED POST

NUEVA YORK, 30 Mar. (Reuters/EP) -    

   Investigadores de la Universidad de Tufts (Estados Unidos) han comprobado como en los últimos diez años se ha reducido entre los menores el consumo de comida rápida o 'fast food', así como el número de calorías que ingieren con estos alimentos.

   COMIDA BASURA

   En concreto, según el estudio publicado en 'Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine', en 2003 el 39 por ciento de los niños estadounidenses comía este tipo de alimentos un día cualquiera pero en menos de diez años, en 2010, el porcentaje se redujo a menos del 33 por ciento.

   Además, el estudio muestra como la ingesta de calorías de hamburguesas, pizzas y pollo también se redujo, mientras que la de comida mexicana y sandwiches no cambió.

   "Esto demuestra que el cambio es posible", según ha reconocido Colin Rehm, coautor del estudio, que no obstante no sabe si atribuir este menor consumo a un cambio en los hábitos alimentarios o a un cambio en la política de los establecimientos.

   Estudios previos ya venían alertando de esta tendencia, como la disminución de las ventas de pizza desde 2003, a lo que además puede haber contribuido que desde 2010 muchos establecimientos informan de contenido calórico de sus menús.

   De hecho, la investigadora Katherine W. Bauer, del Centro de Investigación de la Obesidad de la Temple University de Philadelphia, que no participó en el estudio, cree que ante la disminución del consumo de comida rápida entre los adultos "no era de extrañar ver una tendencia similar en niños".

COMIDA RÁPIDA: DIFERENCIAS POR ESTABLECIMIENTOS

   El trabajo utilizó datos del National Health and Nutrition Examination Surveys, y muestra como en 2010 eran menos los niños que iban cada día a pizzerías y, cuando lo hacían, consumían menos calorías.

   En el caso de las hamburgueserías, el porcentaje de visitas era similar pero también se redujo el consumo de calorías, lo que muestra que los niños, o sus padres, optan por menús menos contundentes.

   "Sólo con este trabajo no me siento en condiciones de decir que los niños son cada vez más saludables, porque no sabemos por qué están sustituyendo estos platos de comida rápida", ha reconocido la autora del trabajo.

   No obstante, reconoce que los datos son positivos ya que complementan otros estudios que también revelan un descenso del consumo de azúcares añadidos en menores.

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