16 de septiembre de 2015

Comemos más cuando nos sirven porciones más grandes

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Comemos más cuando nos sirven porciones más grandes
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   Una nueva revisión muestra una evidencia concluyente de que las personas consumen más alimentos o bebidas no alcohólicas cuando se les ofrecen porciones de comida de mayor tamaño o cuando emplean elementos más grandes de la vajilla. La investigación, llevada a cabo por la Universidad de Cambridge, en Reino Unido, y publicada en 'Cochrane Database of Systematic Reviews', sugiere que eliminar las raciones de mayor tamaño de la dieta por completo podría reducir el consumo de energía hasta en un 16 por ciento entre los adultos de Reino Unido o el 29 por ciento entre los adultos estadounidenses.

   Comer en exceso aumenta el riesgo de enfermedades del corazón, diabetes y muchos tipos de cáncer, que están entre las principales causas de mala salud y muerte prematura. Sin embargo, se desconoce el grado en que este consumo excesivo podría atribuirse a servir porciones de gran tamaño de comida y de bebida.

   Como parte de su revisión sistemática de la evidencia existente, científicos de la Unidad de Investigación de Comportamiento y Salud de Cambridge combinaron resultados de 61 estudios de alta calidad, que recopilaban datos de 6.711 participantes, para investigar la influencia del tamaño de la porción y el paquete de alimentos y el tamaño de la vajilla en el consumo de comida.

COMEMOS MÁS COMIDA CUANDO SE NOS OFRECE PORCIONES MÁS GRANDES

   Los datos mostraron que las personas consumen constantemente más comida y bebida cuando se les ofrece porciones, paquetes o artículos de mesa de mayor tamaño que cuando se les da versiones de tamaño más pequeño, lo que sugiere que, si se lograra mantener una reducción continua de la exposición a grandes tamaños en toda la dieta, se podría reducir la energía diaria media de los alimentos entre un 12 y un 16 por ciento en los adultos en Reino Unido (el equivalente de hasta 279 kcal por día) o de un 22 a 29 por ciento entre los adultos estadounidenses (equivalente a hasta 527 kcal por día).

   Los investigadores no encontraron que el tamaño de este efecto varía sustancialmente entre hombres y mujeres o por el índice de masa corporal de las personas, la susceptibilidad al hambre o la tendencia a controlar conscientemente su conducta alimentaria. "Puede parecer obvio que cuanto mayor sea el tamaño de la porción, más come la gente, pero hasta esta revisión sistemática de la evidencia este efecto ha estado fragmentado, por lo que el panorama general, hasta ahora, no ha estado claro", dice el codirector del estudio Gareth Hollands, de la Unidad de Comportamiento y Salud de Investigación.

   "Ha habido una tendencia a retratar características personales como el sobrepeso o la falta de control de sí mismo como la razón principal por la que las personas comen en exceso. La situación es mucho más compleja. Nuestros resultados ponen de relieve el importante papel de las influencias ambientales sobre el consumo de alimentos", añade este investigador.

   "Ayudar a la gente a evitar las grandes porciones de comida o bebida para sí o para otros, reduciendo su tamaño, disponibilidad y lo que se pide en tiendas, restaurantes y en el hogar, es probable que sea una buena manera de ayudar a muchas personas a reducir su riesgo de comer en exceso", plantea Hollands.

   Sin embargo, los científicos señalan que es probable que se necesiten grandes reducciones para alcanzar los cambios en el consumo de alimentos sugeridos por sus resultados. Fundamentalmente, hay una falta de pruebas para establecer si los cambios significativos a corto plazo en las cantidades de los alimentos que se consumen tienden a traducirse en disminuciones sostenidas o significativas en el consumo más a largo plazo.

   Los autores destacan una serie de acciones que se podrían tomar: poner las mayores limitaciones en el tamaño de las porciones de alimentos y bebidas ricos en energía (alimentos grasos, postres y bebidas azucaradas) o en los tamaños de la vajilla, los cubiertos y los vasos proporcionados para su consumo; colocar los paquetes de mayor tamaño más lejos de los compradores para que sean menos accesibles; y destacar las porciones únicas en los paquetes a través de la envoltura o una señal visual.

   Restringir las prácticas de fijación de precios mediante las cuales los grandes tamaños de las porciones y los paquetes cuestan menos en términos monetarios relativos (y a veces absolutos) que los más pequeños y, por lo tanto, ofrecen una mayor relación calidad-precio para los consumidores; así como eliminar las promociones de precios en las porciones y paquetes de tamaños grandes son otras medidas que plantean.