15 de junio de 2015

Beber mucha cerveza aumenta la exposición a las micotoxinas

Beber mucha cerveza aumenta la exposición a las micotoxinas
FLICKR/QUINN DOMBROWSKI

MADRID, 15 Jun. (EUROPA PRESS) -

Investigadores de la Universidad de Valencia han analizado las micotoxinas que producen algunos hongos microscópicos en la cerveza y en frutas desecadas, y han observado que solo en el caso de personas que beban volúmenes muy elevados de cerveza, por encima de un litro diario, las cantidades de estas toxinas pueden llegar a ser significativas.

No obstante, los resultados, que publica la revista 'Food Chemistry', confirman que la exposición del consumidor medio a estas toxinas es baja y que no hay riesgo toxicológico asociado.

Incluso las dos más abundantes, el deoxinivalenol o DON -que apareció en casi el 60% de las muestras- y la denominada HT-2 -presente en el 9% de los casos-, aparecen en "niveles que no se pueden considerar elevados", explican a SINC los doctores Houda Berrada y Yelko Rodríguez, del departamento de Medicina Preventiva de la UV y coautores del trabajo.

Los investigadores han analizado las micotoxinas del género Fusarium en 154 marcas de cervezas que se comercializan en Europa. Las micotoxinas son metabolitos tóxicos producidos por hongos que contaminan las frutas, cereales y productos derivados.

Los investigadores destacan que, en personas que beban mucha cerveza, la contribución de estas sustancias nocivas a la ingesta diaria "no es despreciable, aproximándose e incluso excediendo los niveles de seguridad". Aunque, insisten en que esto consumidores son "excepcionales".

"Únicamente considerando un consumo equivalente a un litro diario de las marcas de cerveza que mostraron los niveles de contaminación más altos, se obtendría una ingesta de deoxinivalenol equivalente al 60% de la TDI máxima, y los niveles de seguridad para HT-2 se verían excedidos", apunta Berrada.

Por su parte, en otro trabajo realizado en la UV por el mismo grupo de investigación, las investigadoras Mónica Fernández-Franzón e Inés Azaiez también han detectado la presencia de 16 micotoxinas en frutas desecadas que se venden en España y Túnez.

El estudio, que se publica en la revista 'Food Control', ha analizado 228 muestras y la frecuencia de contaminación fue del 83% en dátiles, 80% en pasas, 64% en higos, 59% en albaricoques y 26% en las ciruelas analizadas.

Las micotoxinas más abundantes fueron las eniatinas, seguidas de las aflatoxinas y la ocratoxina. Ninguna muestra española superó los niveles máximos que marca la legislación de la UE y solo aparecieron trece muestras de Túnez con concentraciones de aflatoxinas que excedían los límites establecidos.

"Procedían de mercadillos ambulantes, donde los controles sanitarios no son muy rigurosos", explica Fernández-Franzón, quien subraya que los resultados generales "no son nada alarmantes y el peligro solo vendría por una exposición continua a estas micotoxinas".