Varices en el embarazo y la insuficiencia venosa: 5 medidas que pueden mejorarlas

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Actualizado: sábado, 3 marzo 2018 10:27

   MADRID, 3 Mar. (EDIZIONES) -

   La enfermedad llamada insuficiencia venosa crónica (IVC) no sólo se refiere a las várices de las piernas. Las hemorroides, várices vulvares o variz pélvica también son várices y pertenecen a la ICV. Este sábado se celebra el Día Nacional de Prevención de las Enfermedades Venosas.

   "Es la situación de enfermedad de larga duración derivada de alteraciones anatómicas o funcionales del sistema venoso que se manifiestan por síntomas y signos que necesitan estudio y tratamiento", subraya en una entrevista con Infosalus el médico de familia Manuel Frías Vargas, y especialista en riesgo vascular.

   Se debe tener en cuenta que esta es una patología con una "importante prevalencia durante el embarazo", ya que las varices afectan al 40% de las gestantes, y por lo tanto se trata de un motivo frecuente de consulta, tanto en la Atención primaria como en la Obstetricia. "Más frecuentes en multíparas que primíparas. Se presentan desde el primer trimestre (desde las primeras semanas (2-3) del embarazo)", precisa el médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria del centro salud San Andrés de Madrid.

   Así, indica que los síntomas más frecuentes de la insuficiencia venosa son el edema en los miembros inferiores, que se acompañan de otros más inespecíficos, y que pueden ir desde la sensación de pesadez y de cansancio, al prurito, a los calambres musculares, hasta incluso la aparición de dolor.

   "Estos síntomas, que en etapas iniciales de la patología, son leves o pueden estar ausentes a primera hora de la mañana, pero aumentan a lo largo del día con el ortostatismo (estar de pie) y el calor, volviendo a mejorar durante el descanso nocturno con el decúbito (preferentemente lateral izquierdo en la gestante)", explica el también coordinador nacional de grupo de trabajo de vasculopatías de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen).

¿POR QUÉ SE PRODUCEN LAS VARICES DURANTE EL EMBARAZO?

   Además, sostiene que hay diferentes factores que pueden aumentar la enfermedad preexistente o nueva aparición:

   -Genéticos: Debilidad de la pared venosa.

   -Hormonales: El aumento de estrógenos actúa en los vasos sanguíneos, y especialmente en las venas, aumentando los glóbulos rojos, lo que favorece la hipotensión en las embarazadas, y empeora la IVC.

   - Factor mecánico: El crecimiento del útero gestante aumenta la presión en la vena cava y con el aumento de la presión abdominal empeora el flujo sanguíneo venoso.

   Dependiendo de las características de las varices, pueden o no desaparecer tras el parto. Además, sobre su peligro, el experto alerta de que la presencia de IVC durante el embarazo es un "importante factor de riesgo para sufrir un evento tromboembólico durante el puerperio tardío".

   "Las sociedades científicas que trabajamos con esta enfermedad la catalogan como 'factor de riesgo trombótico intermedio' durante el embarazo, y cuando coexiste con otros factores (edad superior a 35 años, multiparidad, embarazo múltiple, índice de masa corporal mayor de 30, fumadora, técnicas de reproducción asistida, preeclampsia, hiperemesis gravídica). En esta situación debe ser valorada por especialistas", apostilla Frías Vargas.

   Con todo ello, el experto recomienda que, si estás embarazada y tienes várices antes del embarazo, o tiene los factores de riesgo comentados, debes acudir a tu médico de familia.

CONSEJOS PARA SOBRELLEVARLAS Y TRATARLAS

   A su vez, recomienda 5 medidas que pueden mejorar la insuficiencia venosa en el embarazo:

   1.- Evitar un aumento excesivo de peso durante el embarazo, así como el sedentarismo, aumentando la actividad física y disminuyendo el sobrepeso y la obesidad, y el ortostatismo prolongado.

   2. Evitar el uso de prendas excesivamente apretadas y usar tacones de menos de 3 cm.

   3. Evitar el estreñimiento.

   4. Reposo con elevación de los miembros inferiores (15-20 minutos de duración varias veces al día), y mantener esa elevación de 15-20 cm en el descanso nocturno. En ocasiones se pueden utilizar las medias de compresión adecuadas a la patología existente.

   5. Utilización de fármacos venotónicos bajo prescripción médica.