Un estudio apunta que la inmunoterapia puede ser tratamiento para un subtipo de cáncer de endometrio avanzado

Ilustración de cáncer de endometrio.
Ilustración de cáncer de endometrio. - TIMOTHY HOLLAND / PNNL - Archivo
Publicado: martes, 6 octubre 2020 13:15

MADRID, 6 Oct. (EUROPA PRESS) -

Los resultados preliminares del estudio 'GARNET', un ensayo clínico de fase I realizado sobre diferentes grupos de pacientes con cáncer de endometrio avanzado o recurrente, ha demostrado que la administración de dostarlimab (TSR-042), un anticuerpo monoclonal anti PD-1, como primera línea de tratamiento consigue un control relevante de la enfermedad con un 42 por ciento de respuestas objetivas en las pacientes que tienen una deficiencia en el sistema de reparación de errores de ADN (dMMR).

Se trata de un grupo de pacientes en las que la enfermedad había progresado después de recibir tratamiento de primera línea con quimioterapia basada en platino y para las cuales, hasta la fecha, no se dispone de ningún tratamiento estándar con suficiente actividad antitumoral. Dentro de las pacientes con cáncer de endometrio, los tumores dMMR representan un 30 por ciento del total.

El estudio, realizado sobre 104 pacientes y publicado en la revista científica 'JAMA Oncology', también ha demostrado una alta duración de la respuesta y un muy buen perfil de seguridad con una baja incidencia de efectos adversos. En Europa no existe ningún tratamiento con inmunoterapia aprobado para esta población. Por eso se espera que, con los resultados de este ensayo clínico, la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) pueda aceptar el tratamiento para este grupo de pacientes con cáncer de endometrio avanzado con deficiencia en el sistema de reparación de errores de ADN (dMMR), para las que no hay actualmente un tratamiento estándar.

"Los resultados preliminares del estudio, que representa la serie más larga de pacientes con cáncer de endometrio avanzado tratados con anti-PD1 hasta la fecha, abren la puerta a una nueva opción de terapia para estas pacientes sin un tratamiento efectivo estándar, que puede cambiar realmente los resultados a largo plazo en el tratamiento de estas pacientes", comenta la doctora Ana Oaknin, jefa del Grupo de Neoplasias Ginecológicas del VHIO y jefa del Programa de Tumores Ginecológicos del Hospital Universitario Vall d'Hebron, y primera autora del estudio.

"A partir de ahora, vamos a terminar la cohorte completa del estudio, que son unas 140 pacientes, y mientras tanto ya estamos incorporando dostarlimab en primera línea de tratamiento en pacientes recién diagnosticadas con cáncer de endometrio en un ensayo clínico internacional de fase III, denominado 'RUBY', que empezaremos en breve en Vall d'Hebron, y en el que se probará el uso de carboplatino/paclitaxel o carboplatino/paclitaxel combinado con dostarlimab", añade Oaknin.

El cáncer de endometrio es el tumor ginecológico más frecuente en la mujer. En estadios iniciales tiene muy buen pronóstico ya que se curan un 85 por ciento de las pacientes, pero cuando la enfermedad recae o se diagnostica de forma metastásica, la supervivencia global se situaba hasta ahora en los 12 meses, entre otras cosas porque no había ninguna terapia más allá del tratamiento con quimioterapia de primera línea basado en platino. Dentro de estos tumores se encuentran aquellos con deficiencia en el sistema de reparación de errores de ADN (dMMR), que representan un 30 por ciento de las pacientes con cáncer de endometrio.

La deficiencia en el sistema de reparación de errores de ADN (dMMR) se determina por inmunohistoquímica. Cuando se detecta la pérdida de una de las proteínas vinculadas a esta vía se realiza una técnica de hipermetilación: si el gen está hipermetilado se trata de un caso somático, pero si no está hipermetilado los especialistas derivan a la paciente a la consulta de consejo genético para determinar si la mutación que ha dado lugar a esa pérdida de proteínas, esta deficiencia en los sistemas de reparación del ADN, es germinal; si es así, puede pertenecer al Síndrome de Lych, que sí que es hereditario. El porcentaje de cánceres de endometrio asociados a este síndrome es muy bajo, en torno al 5 por ciento, pero siempre hay que estudiar si tiene alguna vinculación con la mutación.

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