¿Cuándo hay que ir al ginecólogo?

¿Cuándo hay que ir al ginecólogo?
6 de septiembre de 2018 GETTY IMAGES / SAM EDWARDS

MADRID, 6 Sep. (EUROPA PRESS) -

La coordinadora médico de HM Gabinete Velázquez, Cristina Canseco Martín, ha destacado la importancia de que las mujeres se sometan desde la adolescencia a las revisiones ginecológicas, porque cada etapa de la vida tiene sus particularidades y necesidades específicas de atención sanitaria.

La periodicidad de las visitas a los servicios ginecológicos varía en función de las necesidades de cada mujer, si bien la doctora ha recomendado que, por norma general, se acuda cada año o año y medio. En este sentido, Canseco ha informado de que muchas niñas con menarquías precoces e hipermenorreas desde el inicio de sus reglas que pueden ser estudiadas y tratadas desde muy jóvenes.

"Niñas con dismenorreas incapacitantes o con trastorno de la alimentación asociados que requieren apoyo y tratamiento para mejorar su calidad de vida", ha añadido, para aseverar que aunque la vacunación frente al virus del papiloma humano (VPH) ha jugado un papel importante, sigue siendo necesaria una valoración citológica tras las primeras relaciones sexuales.

En concreto, la doctora ha argumentado la importancia de acudir a un ginecólogo en las diferentes etapas de la vida de la mujer porque, por ejemplo, hasta los 20 años pueden aparecer alteraciones del ciclo menstrual, y dolor menstrual y durante las relaciones sexuales. Además, a estas edades ya muchas jóvenes se plantean la elección de algún método anticonceptivo.

Asimismo, prosigue, hasta los 30 años se mantienen estos problemas, aunque cobra mayor importancia la anticoncepción y el cribado citológico de lesiones por el VPH; mientras que entre los 30 y 40 años se añade todo lo que tiene que ver con la maternidad, así como la preocupación sobre el estado del suelo pélvico tras el parto.

"A partir de los 40, se suma una mamografía para prevenir el cáncer de mama y, cumplidos ya los 50, nos centramos en la perimenopausia y la menopausia, con los cambios fisiológicos que esto comprende y que pueden requerir de la intervención de otros especialistas como el endocrino o el cardiólogo", ha añadido.

También comienza en ese momento la preocupación por la pérdida de masa ósea, que se mantiene a partir de los 65 años, cuando comienza una nueva etapa en la que se hace necesario tratar especialmente, además de todo lo anterior, los problemas relacionados con la atrofia y debilidad del suelo pélvico como los prolapsos o la incontinencia urinaria.

"Existen todavía muchos mitos y tabúes en relación con los temas ginecológicos, tanto entre las adolescentes como entre las mujeres adultas. Nos damos cuenta de que la información que llega a las pacientes no es suficiente, por ello tratamos de ofrecerles toda la información sobre enfermedades sexuales, anticoncepción, pérdida del deseo sexual o incontinencia urinaria", ha zanjado.