10 de enero de 2020

Artritis reumatoide y embarazo: es posible pero mejor planificar

Artritis reumatoide y embarazo: es posible pero mejor planificar
Recurrir al bicarbonato en el embarazo reduce la acidez en el viente y aumenta la posibilidad de parto natural. - ISTOCK - ARCHIVO

MADRID, 10 Ene. (EDIZIONES) -

Un estudio realizado por la Universidad de California en el 2006 encontró que las mujeres diagnosticadas con Artritis reumatoide (AR) antes del nacimiento de su primogénito tenían menos embarazos y niños, según resalta la Arthritis Foundation.

Eso sí, esto no significa que estas mujeres vayan a tener más dificultades que cualquier otra persona. "Aunque algunas investigaciones muestran que las mujeres con AR tienen menos hijos que las mujeres sanas, eso puede deberse a la decisión de limitar el tamaño de la familia en vez de una menor capacidad para concebir o de llevar un embarazo a término", menciona.

Desde la Sociedad Española Reumatología indican que padecer una artritis reumatoide no obliga a evitar el embarazo. "Dos tercios de las mujeres con artritis reumatoide experimentan durante el embarazo una mejoría transitoria de la enfermedad, pero conviene recordar que la crianza y el cuidado de un recién nacido exigen un esfuerzo físico considerable, que puede aumentar las molestias de la paciente en los meses siguientes al parto", advierten.

Por eso, abogan por que la decisión de ser madre se corresponda con un juicio meditado. "En general se recomienda mantener un intervalo de 4 años entre cada hijo, con el fin de hacer más llevadera la crianza", sostienen desde la entidad científica.

Eso sí, desde la Sociedad Española de Reumatología avisa de que no todas las pacientes con artritis reumatoide mejoran durante el embarazo. "Si la paciente en el período previo a la gestación se encontraba en remisión o baja actividad es más probable que la mantenga durante la misma. Por eso, se recomienda la planificación del momento de la gestación en este tipo de pacientes", recomienda.

Si finalmente se decide el embarazo, hay que comunicarlo al reumatólogo a fin de que éste ajuste la medicación de forma que sea lo más segura posible para el feto. "Antes que conciba, es importante conversar con su médico sobre los fármacos que está tomando. Algunos pueden afectar la criatura desde los primeros días del embarazo y los efectos de ciertos medicamentos pueden permanecer en el cuerpo mucho después de que los suspendió, así que lo ideal es que junto con su doctor descontinúe aquellos que puedan ser dañinos y posiblemente los cambie por unos con menor riesgo", agrega la Arthritis Foundation.

De hecho, sostiene que el mejor momento de conversar con el reumatólogo es antes de que tenga lugar el embarazo, momento en el que también se pueden prescribir las vitaminas correspondientes y los suplementos de ácido fólico que ayudan a disminuir el riesgo de ciertos defectos congénitos en el futuro bebé.

"La artritis reumatoide no es una enfermedad hereditaria (no pasa de padres a hijos). No obstante, sí hay un ligero aumento del riesgo de padecerla respecto al resto de la población si la padece un familiar de primer grado", señala asimismo la Sociedad Española de Reumatología.

Por otro lado, otro de los aspectos característicos del embarazo en una mujer con AR es que durante el segundo trimestre de gestación cerca del 70% de pacientes muestran una mejoría en sus síntomas, y por ejemplo el cansancio es menor.

Desde la Arthritis Foundation indican que aún se desconoce exactamente por qué algunas mujeres presentan mejoría de sus síntomas durante el embarazo y otras no. "Un estudio nuevo muestra que las mujeres cuyo factor reumatoide y anticuerpo llamado 'anti CCP' son negativos tienen mayores probabilidades de mejorar durante el embarazo. La investigación además, muestra que la contribución genética paterna también desempeña un papel. Cuanto más diferente a la madre sea el bebé, mejor, al menos en lo concerniente a la AR", aprecia la Arthritis Foundation.

"Debido a que las mujeres tienen más probabilidad que los hombres de padecer artritis reumatoide, una teoría indica que las hormonas sexuales femeninas, como el estrógeno y la progesterona, podrían tener alguna influencia", indica la Mayo Clinic en este sentido.

EL ALUMBRAMIENTO Y LA LACTANCIA

Por otro lado, padecer AR puede aumentar ligeramente el riesgo de tener un bebé prematuro, pero no el de tener uno de bajo peso, según un estudio de la Universidad de Washington en Seattle y señala la Arthritis Foundation.

"Las mujeres con AR también tienen mayor riesgo de que sus hijos nazcan por cesárea. También existe la posibilidad de infección posterior a un alumbramiento. Si toma medicamentos que suprimen su sistema inmunológico, la posibilidad de infección es más alta. La mayoría de éstas se pueden combatir con relativa facilidad y prontitud con la ayuda de antibióticos", advierte.

Una vez dado a luz, esta entidad lamenta que "muchas mujeres con AR pasan por periodos de exacerbación de la enfermedad después del embarazo", especialmente en los tres meses siguientes al alumbramiento, a la vez que llama la atención sobre el hecho de que la madre quiera amamantar a su bebé porque hay medicamentos que pueden interferir en la lactancia, por lo que aconseja hablarlo con el especialista.

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