10 de enero de 2019

La "meseta" de la mortalidad humana puede ser un error estadístico, no un indicio de inmortalidad

La "meseta" de la mortalidad humana puede ser un error estadístico, no un indicio de inmortalidad
PIXABAY - ARCHIVO

MADRID, 10 Ene. (EUROPA PRESS) -

El error humano, no la biología humana, explica en gran medida la aparente disminución de la mortalidad entre los muy viejos, según un nuevo informe publicado en la revista 'PLOS Biology', por Saul Newman, de la Universidad Nacional de Australia en Canberra. El resultado arroja dudas sobre la hipótesis de que la longevidad humana puede extenderse mucho más allá de los límites actuales.

A medida que envejecemos hasta la edad adulta, la probabilidad de morir aumenta año tras año. Pero los estudios en múltiples especies, incluidos los humanos, han sugerido que, en el extremo más alejado de la vida, la tasa de aumento disminuye, o incluso se estabiliza. Se han desarrollado explicaciones biológicas para dicha desaceleración de la mortalidad en el final de la vida, pero son controvertidas y también se ha propuesto un papel de un error estadístico.

En el nuevo informe, Newman muestra que una variedad de errores, individualmente y combinados, tienen el efecto de producir una disminución de la mortalidad aparente al final de la vida útil, y pueden explicar en gran medida las tendencias observadas. Las categorías de error incluyen las de muestreo demográfico, registros de nacimiento y defunción, informes de edad y otras.

Por ejemplo, los errores aleatorios en la notificación de la edad dentro de una población darán como resultado que algunos individuos más jóvenes sean registrados erróneamente como mayores y viceversa. A medida que esta población envejece, los individuos mayores registrados erróneamente como más jóvenes morirán antes de lo esperado, pero aquellos que se registren erróneamente como mayores morirán más tarde, enriqueciendo el grupo de individuos muy viejos y aplanando la curva de mortalidad.

COMPRENDER LA LONGEVIDAD HUMANA

Newman descubrió que una tasa de error tan baja como una de cada 10.000 sería suficiente para producir las disminuciones observadas en la aparente mortalidad vinculada con la edad. Además, pudo demostrar que una mejora en la calidad de los datos en estudios de grandes poblaciones se correspondía con una reducción en la desaceleración de la mortalidad en el final de la vida.

"Estos hallazgos sugieren que las mesetas de mortalidad humana tardía son en gran parte, si no completamente, artefactos de procesos de error", concluye Newman. El hallazgo tiene importantes consecuencias para comprender la longevidad humana, ya que las predicciones de que la vida útil puede aumentar considerablemente han dependido en parte de las aparentes desaceleraciones y mesetas informadas anteriormente en la literatura biológica y demográfica.

En otro artículo breve, Newman se pregunta si estos errores podrían incluso explicar la meseta de mortalidad de los últimos años en un artículo reciente de alto perfil publicado en 'Science' a principios de este año por Elisabetta Barbi, Kenneth Wachter y sus colegas. Ese informe usó un conjunto de datos de calidad de casi 4.000 registros de defunciones de Italia para mostrar que las tasas de mortalidad se desaceleran después de los 80 años y se estabilizan tras las 105.

Newman calcula que este efecto aparente aún podría ser hasta tasas de error plausibles en el almacenaje de registros. En respuesta, Wachter defiende la calidad de su conjunto de datos y describe la tasa de error propuesta por Newman como "increíblemente alta". Newman sí observa que, en al menos una especie, la mosca de la fruta, una meseta de mortalidad en la vida tardía observada no parece deberse a un error, y puede requerir una explicación biológica.