18 de marzo de 2020

Los mayores europeos subestiman los años que les quedan

Los mayores europeos subestiman los años que les quedan
Insomnia - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / MLADEN MITRINOVIC

MADRID, 18 Mar. (EUROPA PRESS) -

Un nuevo estudio del Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados (IIASA) muestra que los europeos mayores, especialmente las mujeres, con frecuencia subestiman cuántos años les quedan, lo que podría llevar a decisiones costosas relacionadas con la planificación de su vida futura.

Las personas mayores tienen que tomar decisiones importantes sobre sus años de vida restantes, como la forma de invertir ahorros y administrar propiedades, cambios en el estado de empleo y jubilación, arreglos de vivienda y asuntos relacionados con su salud.

Por lo tanto, su evaluación personal de la duración de su vida restante es crucial, ya que las decisiones pueden ser sesgadas si su cálculo sobre la duración de si vida difiere significativamente del número real de años de vida restantes, lo que lleva a consecuencias negativas como conflictos financieros y mayor ansiedad o depresión.

En su estudio publicado en la revista 'PLOS ONE', los investigadores utilizaron datos de la Encuesta de salud, envejecimiento y jubilación en Europa (SHARE) de nueve países europeos (Austria, Bélgica, Francia, Alemania, Grecia, Italia, Suecia, España, y Suiza) se reunieron en 2004 y 2015, para estimar las expectativas de vida subjetivas de 60 a 90 años para hombres y mujeres.

Compararon cómo estos resultados coinciden con las expectativas de vida observadas en los países incluidos en el estudio. El estudio también por primera vez destacó estas coincidencias en términos de diferencias entre la cantidad de años que las personas pensaban que les quedaba para vivir en 2004 en comparación con 2015, entre países y en términos de diferencias entre hombres y mujeres.

Los resultados revelan una inferencia importante que domina en todos los países, el tiempo y los géneros, a saber, que el número de años que las personas piensan que les queda para vivir es menor que su vida restante real. Curiosamente, este sesgo descendente fue considerablemente mayor para las mujeres en comparación con los hombres: fue cerca de cinco años en 2004 y más de tres años en 2015.

Uno de los hallazgos más sorprendentes del estudio fue que las expectativas subjetivas de las mujeres y los hombres sobre la duración de la vida son casi iguales, alrededor de 19 años en 2004 y 21 años en 2015, porque la duración real de la vida de las mujeres suele ser más larga.

Estudios anteriores han realizado observaciones inesperadas similares para las expectativas de vida saludable y no saludable con mujeres que informan una mayor proporción de vida no saludable que los hombres, a pesar del hecho de que viven más tiempo. Esta similitud indica que la salud juega un papel principal en la formación de percepciones personales sobre la duración de la vida.

En términos de diferencias entre las encuestas de 2004 y 2015 en cuántos años las personas piensan que les queda vida, los resultados indican que las diferencias entre las expectativas de vida subjetiva y real disminuyen con el tiempo tanto para hombres como para mujeres.

En los 11 años entre 2004 y 2015, las diferencias de género se mantuvieron sin cambios y la subestimación disminuyó para ambos géneros, con un aumento de la esperanza de vida subjetiva a un ritmo más alto que el actual.

Para los hombres específicamente, la diferencia entre la esperanza de vida subjetiva y la real se volvió muy pequeña: en 2015, solo eran 4 meses. Según el estudio, esto podría deberse a un mayor enfoque en estilos de vida saludables con buenas dietas, una disminución en el consumo de tabaco y alcohol u otros problemas relacionados con el envejecimiento activo.

"Los problemas que destacamos en este documento implican la necesidad de políticas adecuadas que conduzcan a una disminución en el sesgo a la baja que las personas tienen en términos de su autopercepción de la esperanza de vida", advierten.

"Estas políticas podrían estar dirigidas a una mayor mejora de la información sobre la salud problemas, por lo que las personas podrán construir puntos de vista realistas sobre su estado de salud y, por lo tanto, obtener una visión más realista sobre su vida restante
--sugiere el autor del estudio Dimiter Philipov, investigador invitado en el Programa de Población Mundial de IIASA--. Dado que las mujeres tienen un sesgo mayor que los hombres, incluso podría ser apropiado considerar aspectos de políticas relacionadas con el género".

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