3 de marzo de 2015

Los mayores de 65 años, en riesgo de malnutrición

Los mayores de 65 años, en riesgo de malnutrición
PEDROSIMOES7/FLICKR

MADRID, 3 Mar. (EUROPA PRESS) -

Las personas mayores de 65 tienen un mayor riesgo de sufrir síntomas de malnutrición, debido a los cambios fisiológicos propios de la edad o al aislamiento, según han informado expertos de Aramark y la Fundación NISA con motivo del lanzamiento de la primera 'Guía Alimentaria para Personas Mayores'.

La elaboración de esta guía responde a un estudio previo llevado a cabo por Aramark en el que se detectaron varias deficiencias, como la importante desinformación de familiares y cuidadores de personas mayores, especialmente dependientes, a la hora de tratar con este colectivo y escoger de manera adecuada su alimentación.

Por este motivo, el trabajo está dirigido tanto a profesionales que trabajan día a día con personas mayores como a cualquier persona que tenga a su cargo a personas de avanzada edad. "Es una herramienta de ayuda para familiares e instituciones especializadas en el cuidado diario de las personas mayores, para guiarles en el buen hacer y evitar la desnutrición", ha explicado el vicepresidente y director nacional de operaciones de Aramark, Jaime Thiebaut.

En este sentido, la miembro del equipo de endocrinología y nutrición del doctor Carrion de Hospitales Nisa Pardo de Aravaca (Madrid), doctora Belmar, ha abundado en la necesidad de realizar un estudio pormenorizado del paciente y de su alimentación, teniendo en cuenta su situación personal. "No necesita los mismos alimentos una persona con movilidad reducida o dependiente que otra que se vale por sí misma. Debemos valorar las necesidades de cada individuo y no generalizar", ha apostillado.

FACTORES QUE INFLUYEN EN LA MALNUTRICIÓN

Y es que, con el paso del tiempo, la pérdida de movilidad o de memoria provoca un deterioro en la calidad de vida de las personas que afecta, especialmente, a su alimentación pudiendo llegar hasta la malnutrición o desnutrición. Esto se puede deber a diversos factores tanto fisiológicos, entre los que se encuentran la pérdida de los sentidos del olfato y del gusto, la dificultad a la hora de masticar, problemas digestivos y de estreñimiento, falta de vitaminas o ingesta de medicamentos, o sociológicos como la pobreza, la soledad o la pérdida de movilidad.

Así, según establece la guía, después de observar todos estos factores que inciden directamente en la pérdida de apetito o en la imposibilidad de alimentarse correctamente, se debe medir el estado nutricional mediante el apetito y la ingesta, la pérdida de peso, el Índice de Masa Corporal, la medición de los pliegues cutáneos y de la circunferencia media del brazo y las analíticas. Una vez recogidos los datos, a la hora de planificar una dieta también hay que tener en cuenta aspectos nutricionales, sensoriales y sociales.

"De esta forma, se deben escoger cuidadosamente los alimentos dando preferencia a los que contengan alta densidad en nutrientes para mantener el peso estable. Las necesidades energéticas son diferentes para cada persona, por este motivo es importante considerar las cantidades correctas de proteínas, hidratos de carbono, grasas, vitaminas, minerales y agua de manera personalizada", ha explicado Belmar.

En definitiva, para estar bien nutridos los expertos han recomendado que la base de la dieta sean los cereales y tubérculos (unas 6 veces al día) y se consuman verduras y hortalizas (mínimo 2 veces al día), fruta (3 raciones), frutos secos, lácteos, carnes (2 o 3 a la semana), pescado (4 o 5 a la semana), huevos (3 a la semana), legumbres (2 o 3 a la semana), agua (8 vasos al día).

Finalmente, en el trabajo se establecen 10 consejos saludables para mantener una dieta óptima y estar bien alimentados: evitar el consumo de alcohol, eliminar el tabaco, controlar la ingesta de líquidos, moderar el consumo de sal y alimentos salados, cuidar el aporte de calcio, mantener la musculatura, cuidar la dentadura, mantener una vida activa y evitar la soledad, realizar una dieta variada y cuidar el peso.