9 de julio de 2014

Evitar la prótesis

Evitar la prótesis
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MADRID, 9 Jul. (Infosalus/EP) -

   El deseo de estar activos y una aversión natural al dolor hace que muchas personas pasen cada año por una operación ortopédica de reemplazo de rodilla o cadera y estas operaciones se realizan cada vez más a una edad más temprana. Cada procedimiento quirúrgico conlleva el riesgo de complicaciones o incluso de mortalidad y dado que se realizan a una edad más temprana es probable que haya que pasar una segunda vez por el quirófano y añadir más riesgos de complicaciones.

   A continuación, los facultativos de la Escuela de Medicina de Harvard en Estados Unidos a través de su boletín digital proporcionan cuatro consejos para ayudar a extender la vida de las articulaciones naturales y mantener la necesidad de un reemplazo en el futuro lejano:

1. Perder peso

   Una de las formas más importantes para cuidar las articulaciones es mantener un peso saludable. Por cada kilogramo adicional se colocan tres kilogramos de presión adicional sobre las rodillas y se multiplica por seis aproximadamente la presión en las caderas. Si se padece artritis, perder siete kilogramos puede reducir a la mitad el dolor de rodillas. Si finalmente se necesita un reemplazo, perder peso de antemano puede reducir el riesgo de complicaciones derivadas de la cirugía. Incluso si las articulaciones están delicadas, se puede seguir realizando ejercicio, siempre que se realicen aquellos que cuiden las articulaciones como nadar, caminar o utilizar una bicicleta estática.

2. Tener cuidado al utilizar las articulaciones

   Una mala postura o utilizar técnicas equivocadas durante las actividades diarias añade más estrés a las articulaciones dañadas. Andar lo más erguido posible en vez de encorvado puede proteger las articulaciones en cuello, caderas y rodillas. También utilizar la técnica adecuada cuando se levantan o se lleva cualquier cosa pesada ayuda a protegerlas. Si se produce dolor con cualquier actividad hay que dejar de realizarla de forma inmediata.

3. Intentar métodos no quirúrgicos antes de la cirugía

   Existen numerosas vías para afrontar el dolor articular en vez de reemplazar la articulación. El tratamiento con inyecciones con esteroides es un tratamiento viable. Los beneficios pueden durar entre cuatro y seis meses, sin embargo, no funciona para todo el mundo. La viscosuplementación implica inyectar un fluido lubrificante en las articulaciones de la rodilla dañadas para tratar la osteoartritis. Los estudios muestran que esta terapia no funciona mejor que las inyecciones de esteroides. Sin embargo, es otra alternativa para aliviar el dolor y la movilidad si otros tratamientos no han funcionado o no se pueden tolerar.

4. Aliviar el dolor con analgésicos

   Los fármacos antiinflamatorios no esteroideos u otros analgésicos prescritos por el médico pueden aliviar la inflamación y el dolor. Hay que hablar con el médico de cabecera antes de emplear un fármaco de los que se venden sin receta ya que estos medicamentos pueden causar efectos secundarios como molestias de estomago, hemorragias o daños renales y hepáticos. Se recomienda además tomarlos el menor tiempo posible para aliviar el malestar. Existe también evidencias de que el suplemento dietético glucosamina-condroitina puede conseguir mejoras sutiles en el dolor de artritis.

5. Mantener la actividad física

   Realizar los ejercicios adecuados puede ayudar a aliviar el dolor de tobillos, rodillas, caderas u hombros aunque debe realizarse de forma regular. A continuación, los especialistas de Harvard señalan cuatro formas de conseguir incluir la actividad física en el día a día:

* Aprovechar el tiempo: eliminar algunas horas de televisión o realizar algo de ejercicio mientras se ve la televisión, por ejemplo con una bicicleta estática. Si no se puede hacer ejercicio durante mucho tiempo, se puede dividir la actividad en bloques de 10 minutos, con varias caminatas o ejercicios de mantenimiento a media mañana o media tarde.

* Incluir la actividad física en la rutina diaria: emplear escaleras y no ascensores, dejar el coche más alejado del lugar de trabajo o bajar una parada antes del transporte utilizado, ir andando a trabajar o hacer estiramientos o caminar alrededor cuando se habla por teléfono son sólo algunas ideas para estar más activos a diario.

* Encontrar un compañero de ejercicio: hacer ejercicio con un amigo puede convertirlo en más llevadero y aumenta las posibilidades de seguir estas rutinas.

* El mal tiempo no debe ser un obstáculo: se puede comprar el equipo adecuado para realizar ejercicio en casa, acudir a algún centro de barrio o caminar dentro de algún circuito cerrado de instalaciones deportivas.