18 de febrero de 2015

De enfermeras a 'monitoras' de actividad física de mayores

De enfermeras a 'monitoras' de actividad física de mayores
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MADRID, 18 Feb. (INFOSALUS) -

   Con el objetivo de favorecer la actividad física entre las personas mayores, investigadores de Reino Unido han realizado un proyecto piloto apoyándose en enfermeras de Atención Primaria quienes debían ayudar a crear hábitos relacionados con la práctica de ejercicio en personas mayores.

   Esta más que demostrado que las personas mayores que realizan regularmente ejercicio físico tienen menos problemas asociados al envejecimiento, tiene mejor potenciación muscular disminuyen el riesgo de caídas y fracturas, y mejoran su actividad cardiaca y vascular.

   La investigación ha sido publicada por la doctora Tess Harris, de la Universidad de St. George de Londres, Reino Unido, y sus colegas en la edición de 'Plos Medicine' de esta semana. En ella se observa que una intervención de cuidados proporcionados por una enfermera de Atención Primaria puede llevar a aumentos mantenidos de actividad física en los adultos mayores.

   Para evaluar la seguridad, aceptabilidad y eficacia de esta intervención, los autores reclutaron a 298 personas, de 60 a 75 años de edad, y les asignaron al azar a recibir atención estándar o una intervención dirigida a aumentar la actividad física. La intervención incluyó cuatro consultas sobre ejercicio proporcionadas por una enfermera de Atención Primaria de más de tres meses, que proporcionaron a los participantes un plan individualizado de actividad física, un podómetro y un acelerómetro con retroalimentación.

   Se pidió a los participantes que llevaran un diario sobre la actividad física y usaran un podómetro, que les proporcionó una retroalimentación inmediata con un recuento de pasos. A los tres meses y otra vez a los 12 meses, se pidió a los grupos de intervención y control que llevaran los acelerómetros para medir objetivamente la intensidad y duración de la actividad física.

SE DEBE SEGUIR ESTUDIANDO

   A los tres meses, el promedio de pasos contabilizados al día en el grupo de intervención fue de 1.037 pasos más que el grupo control y los participantes en el grupo de intervención pasaron 63 minutos más por semana en sesiones de ejercicio entre moderado e intenso de diez minutos de duración o más. A los 12 meses, esas diferencias fueron de 609 pasos por día y 40 minutos por semana.

   Este nivel de aumento de la actividad física se estima que disminuye el riesgo de enfermedades del corazón y la diabetes tipo 2 en un 5,5 y 9,1 por ciento, respectivamente, mientras los efectos adversos, como caídas o lesiones, fueron similares en ambos grupos.

   Aunque los hallazgos sugieren que esta intervención podría proporcionar una forma eficaz de aumentar la actividad física y, por lo tanto, la salud en los adultos mayores, se necesitan ensayos adicionales para distinguir qué aspectos de la intervención fueron más efectivos, si ésta será efectiva en poblaciones más socioeconómicamente diversas y para determinar los costos de implementación de un programa como éste en una escala más grande.