16 de julio de 2015

Diez consejos para evitar los golpes de calor en mayores

MADRID, 16 Jul. (EUROPA PRESS) -

Las personas mayores son más sensibles a las situaciones de calor extremo, por ese motivo es importante tener un cuidado especial para evitar su deshidratación y que se vean afectado por un golpe de calor, según recuerda Josep Pascual Torremade, director técnico Asistencial de SARquavitae.

"Con la llegada del verano es importante establecer una serie de pautas para que las personas mayores mantengan una hidratación adecuada. Entre otras medidas, se deben modificar las rutinas teniendo en cuenta las horas de más calor en las que se evitará estar en la calle y se deben introducir cambios en la dieta que van a ayudar a las personas mayores a sobrellevar las altas temperaturas", explica.

Las personas mayores son más sensibles al calor debido a diversos factores fisiológicos que desestabilizan su balance hídrico (relación entre los líquidos que entran y salen del cuerpo). Alguno de los factores que pueden provocar este desequilibrio son dificultad de movimiento que da lugar a sedentarismo y obesidad, uno de los principales enemigos del calor; existencia de enfermedades crónicas que dificultan la sudoración; y el consumo de algunos fármacos.

La falta de equilibrio en la ingesta de líquidos supone para las personas mayores un trastorno que puede derivar en problemas mayores como deshidratación leve, agotamiento por calor, o un golpe de calor que puede provocar fiebre, mareos, vómitos, calambres musculares y confusión.

Conscientes de las necesidades especiales que esta época del año supone para las personas mayores, en SARquavitae han elaborado un decálogo de recomendaciones ante la ola de calor, que ayudará a evitar los problemas que las altas temperaturas les pueden causar.

DECÁLOGO CONTRA LAS ALTAS TEMPERATURAS

La compañía especializada en servicios sanitarios y sociales recuerda que a partir de los sesenta años muchas personas pierden la capacidad de sentir que tienen sed. Por eso, destacan que es imprescindible que los familiares y cuidadores de las personas mayores estén continuamente atentos a la ingesta de líquidos de las personas mayores.

Así, la recomendación es ingerir entre 2 y 3 litros de líquido al día. Aunque no se tenga sed, se debe establecer como rutina beber líquidos en pequeñas cantidades repartidas a lo largo del día. En caso de estar sometido a altas temperaturas de forma inevitable, esta ingesta se deberá incrementar en 250 ml.

Además, hay que evitar los paseos en las horas de más calor; y se recomienda no salir a la calle entre las 12.00 y las 19.00 horas, Además, hay que incrementar las verduras, hortalizas y fruta en la dieta, ya que estos alimentos contienen el 80% de agua y son ricos en nutrientes.

Por otro parte, la temperatura del espacio donde se encuentre una persona mayor deberá ser de 25 grados; hay que prestar atención a la medicación para poder identificar rápidamente aquella que acentúa las consecuencias del calor y comentarlo con un profesional sanitario por si fuera necesario modificarla; y es recomendable mantener los tratamientos farmacológicos en un lugar fresco y seco, el calor puede modificar su composición.

Asimismo, aconsejan mantener las persianas bajadas para evitar el calor en las horas más calurosas del día; utilizar prendas de vestir finas y de colores claros si se sale a pasear; y evitar paseos largos y grandes esfuerzos en personas mayores con limitaciones de movilidad.