13 de diciembre de 2017

El 65% de los mayores operados de fractura de cadera recuperan la deambulación

El 65% de los mayores operados de fractura de cadera recuperan la deambulación
PIXABAY

MADRID, 13 Dic. (EUROPA PRESS) -

Dos de cada tres pacientes mayores operados de fractura de cadera recuperan su nivel previo de deambulación, así, hasta el 65 por ciento de las personas operadas recupera totalmente su deambulación, y solo el 20 por ciento pierde esta capacidad, según ha explicado el traumatólogo de la Clínica IMQ Zorrotzaurre, Antón Arrien.

Las consecuencias de estas fracturas para las personas mayores suponen un trastorno severo para sus vidas, pero, además, apuntan directamente a su supervivencia. "Una fractura de cadera en un paciente mayor debe operarse. Está constatado que el retraso quirúrgico en este tipo de pacientes es un factor que eleva el riesgo de mortalidad", ha apuntado el experto.

El traumatólogo ha advertido también sobre las complicaciones que influyen directamente en una mayor mortalidad de este colectivo, por un lado el factor de la edad, cuanto mayor se es, mayor es el riesgo inherente de someterse a una intervención quirúrgica. Y por otro se presenta una mayor mortalidad en personas mayores con un grado de dependencia de moderado a grave.

El experto ha abogado por un abordaje interdisciplinar que identifique de forma rápida y completa la situación de cada paciente, así como desarrollar una comunicación eficaz y fluida con la familia ante el proceso quirúrgico. Asimismo ha mostrado la importancia de un correcto manejo del paciente una vez operado. "En el posoperatorio hay que prestar atención al dolor del anciano, a los cuidados de su herida quirúrgica, a su correcta movilización (para prevenir luxaciones de la cadera) e implementar una correcta profilaxis de los tromboembolismos venosos".

En cuanto a la prevención, el doctor ha destacado la necesidad de prestar atención y actuar sobre diversos factores, como el aumento de la fragilidad en el mayor, las alteraciones del equilibrio, la presencia de dolor articular, alteraciones de la vista, calzado inadecuado, obstáculos en el hogar o una iluminación insuficiente.

En la misma línea, ha citado al cuidado de una nutrición y un nivel de actividad física adecuados, la prevención de factores que disminuyen la resistencia ósea, la revisión de la prescripción de determinados medicamentos que pueden aumentar el riesgo de caídas y, en general, actuar sobre los factores de riesgo modificables de la osteoporosis, como el peso, el estado nutricional, el estilo de vida, los tóxicos como el tabaco y el alcohol, y el correcto control de salud.