8 de julio de 2019

¿Cómo se trata a las personas alérgicas a la penicilina?

¿Cómo se trata a las personas alérgicas a la penicilina?
Médico sujentando una Jeringuilla de penicilina.GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / YURIY_K - ARCHIVO

MADRID, 8 Jul. (EDIZIONES) -

El científico británico Alexander Fleming descubrió la penicilina en 1928 de forma totalmente casual. Desde esa fecha, la penicilina se ha convertido en un antibiótico básico en la medicina para tratar infecciones. Sin embargo, algunas personas pueden desarrollar alergia a la misma, lo que hace imposible que sean tratados con el antibiótico.

La penicilina "pertenece al grupo de los antibióticos betalactámicos", precisa el coordinador nacional del Grupo de Gestión del Medicamento, Inercia clínica y Seguridad del Paciente de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), el doctor Juan Gabriel García Ballesteros, en una entrevista con Infosalus.

Es bactericida y en su grupo también se incluyen "las cefalosporinas, los carabpenems y los monobactámicos", agrega el experto, que concreta que las penicilinas se utilizan para el tratamiento de "sífilis, endocarditis, meningitis, tétanos faringoamigdalitis, infecciones de tejidos blandos e infecciones orales".

Respecto a la posibilidad de sufrir una reacción alérgica a la misma, el experto explica que este tipo de procesos "se producen porque el individuo realiza una respuesta inmune, dirigida contra la molécula del fármaco en cuestión", que en este caso es la penicilina. No son procesos inmediatos.

"Estas reacciones inmunológicas requieren un período previo e sensibilización al fármaco y no se suelen producir en la primera dosis administrada, precisando un período más o menos prolongado de contacto con dicho fármaco", apunta el doctor García.

La reacción alérgica a la penicilina, como al resto de fármacos, se puede clasificar por el tiempo de administración del fármaco y la aparición de la sintomatología. El doctor García menciona las reacciones inmediatas y las no inmediatas.

En referencia a las inmediatas, "son las que aparecen en los primeros 60 minutos después de la administración del fármaco. La urticaria es la manifestación más frecuente en las tres cuartas partes de los casos, seguido de la anafilaxia, con un porcentaje del 10 por ciento, que es la reacción más grave, y el asma bronquial, con un 5 por ciento", puntualiza el experto.

En cambio, las reacciones no inmediatas, que aparecen más de 60 minutos después, "se caracterizan por un espectro clínico más amplio", según el doctor García. "Aunque la afectación de la piel está presente en, al menos, el 90 por ciento de los casos e incluyen desde exantemas maculopapulosos hasta cuadros graves y potencialmente fatales, como el síndrome DRESS, siglas de drug reaction with eosinophilia and systemic symptoms", agrega el experto, que también cita el síndrome de Steven-Johnson.

El diagnóstico de la alergia a la penicilina se realiza en tres pasos, que coinciden con el diagnóstico de alergia al resto de fármacos. En primer lugar, se produce una "evaluación del paciente a través de la historia clínica que debe ser minuciosa y detallada: una reacción inmediata o no inmediata y evaluar si han existido criterios de gravedad", explica el miembro de Semergen.

Después se lleva a cabo la tecnificación, donde se evalúa "la posibilidad de utilizar algunos de los métodos 'in vitro' e 'in vivo' que permitan obtener evidencias que involucren al fármaco correspondiente", según el doctor. Pueden ser pruebas cutáneas, como intradermoreacción o test e picutáneos de parches, y la determinación de inmunoglobina E específica frente a penicilinas.

El tercer paso que "rara vez se utiliza", según el experto, sirve para, en ocasiones, "excluir la reactividad cruzada entre fármacos del mismo grupo, por ejemplo, para demostrar la tolerancia a la cefalosporina o un carbapenenem en pacientes diagnosticados de alergia a la penicilina". No obstante, "la existencia de una reacción grave a la penicilina previa contraindica de forma absoluta la readministración del fármaco con fines diagnósticos", avisa el doctor García.

ALTERNATIVAS TERAPÉUTICAS

Por lo tanto, un diagnóstico de alergia a la penicilina prohíbe su uso. No sólo la penicilina, además, sino todos aquellos fármacos "que puedan compartir algún grado de reactividad. Por ejemplo, prohibir todos los antibióticos betalactámicos en un paciente alérgico a penicilina V", matiza el experto.

Sin embargo, "no existe un fármaco alternativo general para pacientes alérgicos a penicilinas", reconoce el experto, si no que "depende generalmente de la infección bacteriana que queramos tratar". Las alternativas más habituales "suelen ser fármacos del grupo de antibióticos de los macrólidos o el grupo de las quinolonas", apunta el doctor García, que concede que "suelen ser alternativas efectivas". "Siempre se deben ofrecer alternativas terapéuticas" para tratar al paciente, recuerda el miembro de Semergen.

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