31 de julio de 2015

Resultados prometedores en una crema de Ferrer para impétigo y otras infecciones cutáneas

MADRID, 31 Jul. (EUROPA PRESS) -

La compañía farmacéutica Ferrer ha finalizado con éxito el segundo ensayo clínico fase III de ozenoxacino en crema para el tratamiento del impétigo y otras infecciones cutáneas en adultos y niños a partir de dos meses de edad.

El ozenoxacino pertenece a una nueva generación de quinolonas no fluoradas y se ha formulado en forma de crema tópica. Este tratamiento funciona como un bactericida contra una amplia variedad de bacterias, incluyendo el 'Staphylococcus aureus' y el 'Streptococcus pyogenes', los causantes más habituales del impétigo y otras infecciones cutáneas.

Este último ensayo clínico ha demostrado la superioridad de ozenoxacino en crema (1 por ciento), aplicado dos veces al día durante cinco días, frente al placebo. El estudio se ha llevado a cabo con 412 pacientes adultos y pediátricos a partir de dos meses de edad con diagnóstico clínico de impétigo bulloso o no bulloso. Está previsto que las primeras gestiones para el registro de ozenoxacino se realicen en el primer trimestre de 2016 en Europa, por parte de Ferrer, en Estados Unidos, por Medimetriks, y en Canadá, por Cipher Pharmaceuticals.

El director científico de Ferrer, Fernando García, ha señalado que "el impétigo causado por infecciones bacteriológicas de la piel continúa siendo un problema en todo el mundo, en especial, en bebés y niños que viven en climas cálidos y húmedos. La aparición de patógenos bacteriológicos resistentes al tratamiento hace patente la necesidad de compuestos alternativos".

El impétigo es una infección bacteriana cutánea altamente contagiosa muy común en bebés, niños y personas que realizan deportes en los que hay contacto corporal o que viven en ambientes cerrados, aunque es poco usual en adultos. Sus principales síntomas son ampollas o úlceras en la cara, cuello, manos y tronco, que se puede extender a otras partes del cuerpo si el paciente se rasca o a otras personas si hay contacto directo con las lesiones o al compartir toallas o ropa. Es la infección bacteriana de la piel más común y representa el 10 por ciento de los casos clínicos dermatológicos en niños.