18 de noviembre de 2020

Observan riesgos en la terapia de privación de andrógenos para cáncer de próstata

Observan riesgos en la terapia de privación de andrógenos para cáncer de próstata
Hasta siete de cada diez profesionales de Enfermería suelen administrar las inyecciones intramusculares en el músculo de las nalgas, llamado dorsoglúteo, pese a que existe un mayor riesgo de lesiones del nervio ciático, mientras que sólo un 14 por cie - FLICKR/ANDRES RUEDA - ARCHIVO

MADRID, 18 Nov. (EUROPA PRESS) -

La terapia de privación de andrógenos (TPA) prolongada puede afectar la aptitud cardiorrespiratoria y aumentar el riesgo de muerte cardiovascular en pacientes con cáncer de próstata con alto riesgo de enfermedad cardiovascular, según un estudio que publica la revista 'JACC: CardioOncology'. Los hallazgos aportan más datos que respaldan la necesidad de controlar las enfermedades cardiovasculares en pacientes que viven más tiempo después de un tratamiento exitoso del cáncer.

Aproximadamente 1 de cada 9 hombres será diagnosticado con cáncer de próstata durante su vida y, al mimo tiempo, las enfermedades cardiovasculares (ECV) son una de las principales causas de muerte en hombres con antecedentes de cáncer de próstata.

La TPA con radioterapia es un tratamiento primario estándar para el cáncer de próstata como alternativa a la cirugía y se usa con frecuencia en pacientes con tumores metastásicos, recidivantes y localizados de alto riesgo.

El uso más prolongado de TPA en ciertos pacientes con cáncer de próstata se emplea cada vez más después de estudios que demostraron mejores resultados del cáncer en comparación con la exposición a la TPA a corto plazo. Sin embargo, sigue siendo controvertido si la TPA se asocia con un aumento de la mortalidad por ECV.

Los autores de este estudio se propusieron estudiar la asociación entre la exposición a TPA y la mortalidad por ECV y la aptitud cardiorrespiratoria (ACR), que es un predictor independiente conocido de mortalidad por enfermedad cardiovascular, en pacientes con cáncer de próstata.

Los investigadores de este estudio evaluaron a 616 pacientes de una cohorte retrospectiva de un solo centro que se sometieron a una prueba de ejercicio en cinta rodante por indicaciones clínicas una media de 4,8 años después del diagnóstico de cáncer de próstata.

La evaluación del riesgo de enfermedad cardiovascular se determinó mediante los datos demográficos del paciente, la indicación de la prueba de ejercicio en cinta rodante (como dolor en el pecho), el historial médico y el uso de medicamentos en el momento de la prueba en cinta rodante.

Se analizaron los regímenes de tratamiento del cáncer de próstata utilizados antes y después de la prueba en cinta rodante de un paciente. Los investigadores también examinaron el tratamiento con TPA, incluida la terapia utilizada y la duración de la exposición a TPA antes de la prueba en cinta de correr. La exposición a TPA se clasificó como a corto plazo (menor o igual a seis meses) versus prolongada (mayor de seis meses).

Casi una cuarta parte de los pacientes (150) recibieron TPA antes de su prueba en cinta, con 51 pacientes expuestos al uso prolongado de TPA. De la cohorte de estudio, 504 pacientes (81,8%) tenían dos o más factores de riesgo cardiovascular, como diabetes mellitus e hipertensión. La mayoría de los pacientes con exposición prolongada a TPA (92,2%) tenían dos o más factores de riesgo cardiovascular.

La tasa de IRC reducida fue considerablemente mayor entre los pacientes con exposición a TPA en comparación con aquellos sin tratamiento (48,7% versus 32,6%). La exposición prolongada a TPA se relacionó significativamente con una reducción del CRF. La exposición prolongada a TPA se asoció con un riesgo ajustado casi cuatro veces mayor de mortalidad cardiovascular.

"Este estudio destaca que los pacientes con cáncer de próstata y alto riesgo cardiovascular basal tienen un mayor riesgo de reducción de IRC y mortalidad cardiovascular cuando se exponen a regímenes prolongados de TPA", señala John D. Groarke, cardiólogo y autor de este estudio.

"Si bien la TPA prolongada ciertamente juega un papel en el tratamiento del cáncer de próstata, estos hallazgos enfatizan la necesidad de considerar la vigilancia cardiovascular/modificación del riesgo durante y después de la exposición a TPA".

En un comentario editorial adjunto, Vivek K. Narayan, profesor asistente de medicina y oncólogo médico genitourinario en el Abramson Cancer Center de la Universidad de Pensilvania en Filadelfia, apunta que este estudio agrega valor a nuestra base de conocimiento clínico existente, pero advierte que es fundamental prestar más atención a las complicaciones cardiovasculares de las diferentes duraciones de exposición a la TPA a medida que evolucionan las estrategias de tratamiento oncológico.

"Al mejorar nuestra comprensión de los factores relacionados con el paciente y el tratamiento que contribuyen a la toxicidad cardíaca relacionada con la TPA, los proveedores de oncología y cardiología pueden trabajar en colaboración para emplear de manera óptima las modificaciones de la terapia y las estrategias de mitigación del riesgo cardiovascular", añade Narayan.

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