18 de febrero de 2015

Un estudio muestra diferencias entre gestores, oncólogos, pacientes y población al valorar la innovación oncológica

MADRID, 18 Feb. (EUROPA PRESS) -

El estudio 'ONCOVALOR: El valor de los Fármacos Oncológicos', realizado por 'Outcomes'10', presentado por la 'Cátedra Lilly-Universidad de Alcalá de Innovación y Valor del Medicamento' y que cuenta con el aval de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), ha mostrado diferencias entre gestores, oncólogos, pacientes y población al valorar la innovación de fármacos oncológicos.

La investigación ha medido la disponibilidad a pagar de cada uno de los agentes del sistema sanitario por ganancias en supervivencia y mejoras en calidad de vida que los nuevos tratamientos para el cáncer pudieran ofrecer.

En concreto, se ha centrado en dos posibles escenarios. En el primero se preguntó a cada participante qué aumento medio mínimo de supervivencia justificaría la inclusión de un hipotético nuevo tratamiento para el cáncer dentro del sistema sanitario español, considerando que el nuevo fármaco presentaba una diferencia de coste de 50.000 euros con respecto al tratamiento de referencia.

Los resultados pusieron de manifiesto que, en todos los casos, los límites sugeridos están por encima de los que habitualmente se utilizan como referencia. Los oncólogos y los pacientes fueron los colectivos que estuvieron dispuestos a pagar una mayor cantidad por la innovación conseguida (106.000 euros/AVAC y 73.520 euros/AVAC respectivamente).

Asimismo, en el segundo escenario, los sujetos incluidos en el estudio debían indicar cuánto estarían dispuestos a pagar por un tratamiento nuevo que producía una mejoría en la calidad de vida sin ninguna ventaja en términos de supervivencia. En este caso, fueron los pacientes y la población general los que generaron valores más altos (83.000 euros/AVAC y 76.000 euros/AVAC respectivamente), destacando el hecho de que los pacientes estaban dispuestos a pagar una mayor cantidad por las ganancias en calidad de vida respecto a las de supervivencia.

Del mismo modo, los resultados han mostrado diferencias entre los distintos colectivos evaluados en cuanto a la disponibilidad a pagar por tratamientos oncológicos que aumentan bien la supervivencia o bien la calidad de vida.

"Todos ellos están dispuestos a pagar más por mejoras en el tratamiento del cáncer respecto a lo que nos dice los valores que se utilizan actualmente en nuestro entorno, por lo que se debería tener en cuenta que las decisiones actuales basadas en los límites convencionalmente aceptados puede que no reflejen la disposición de la sociedad a pagar por determinadas ganancias en salud", ha apostillado el director de 'Outcomes'10', Luis Lizán.

Asimismo, el presidente de Lilly España, Javier Ellena, ha destacado la necesidad de conocer y tener en cuenta la opinión de todos los agentes implicados en los tratamientos contra el cáncer para poder continuar trabajando y enfocando la investigación.

"El mantenimiento del sistema sanitario pasa inevitablememente por la incorporación de nuevos fármacos a las terapias y por la innovación y conocer la opinión de todos los actores del sistema al respecto es fundamental, de ahí el interés por realizar este tipo de estudios", ha apostillado.

PRINCIPALES FACTORES DEL VALOR OTORGADO A LA INNOVACIÓN ONCOLÓGICA

Tras la presentación de los resultados del estudio se ha desarrollado un debate moderado por la presidenta de la Sociedad Española de Farmacología Clínica (SEFC), Cristina Avendaño, en el que representantes de todos los sectores encuestados abordaron los resultados, aportando el punto de vista del agente al que representaban.

De esta manera, la presidenta de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), Pilar Garrido, ha ahondado en el concepto de innovación para el que hay que tener en cuenta que "en Oncología, la mayoría de avances terapéuticos son progresivos y acumulativos, no sustitutivos ni disruptores".

Así, a su juicio, definir innovación es "más complejo" y requiere voluntad de consenso. "Por ello, creo que las sociedades científicas deben estar involucradas en la definición de innovación, no solo para nuevos tratamientos sino para valorar la incorporación de nuevas tecnologías y herramientas diagnósticas, en muchas ocasiones mucho más costosas que tratamientos pero que sin embargo no son foco de atención", ha recalcado.

En este punto, Lizán también ha abogado por esa inclusión de diversas voces en las decisiones y ha recordado que el estudio muestra la necesidad de tener más información para orientar en la toma de decisiones y para valorar adecuadamente la innovación.

"La comunicación médico-paciente ha mejorado mucho en los últimos años y eso ha facilitado que el concepto de calidad de vida se tenga más en cuenta, pero el estudio refleja que cada vez más, el paciente debe tener voz a la hora de elegir si quiere más calidad de vida o tiempo de supervivencia", ha apostillado la presidenta del Grupo Español de Pacientes con Cáncer (GEPAC), Begoña Barragan.

Asimismo, tanto Barragan como Garrido han pedido que se trabaje en la unificación de criterios en todas las comunidades autónomas y hospitales. En este sentido, Barragan ha denunciado que "no es normal que España tenga más agencias de evaluación que toda Europa", y Garrido ha pedido un criterio "claro y único" que permita que si un fármaco es aprobado a nivel nacional para por ejemplo segunda línea sea igual en toda España y no pueda cambiarse a tercera línea según la comunidad o el hospital. Es necesaria además más transparencia en las decisiones.

"Queremos contribuir a la sostenibilidad del sistema y trabajar también después de que el medicamento se encuentre ya disponible para lograr que los tratamientos sean lo más eficientes para lo que utilizaremos distintas herramientas como por ejemplo, la medicina de precisión", ha zanjado la directora de Asuntos Corporativos de Lilly, Teresa Millán.

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