12 de mayo de 2006

Empresas.- El 91% de pacientes con esclerosis múltiple tratados con 'Copaxone' (Sanofi) anda sin ayuda a los 10 años

SANTA CRUZ DE TENERIFE, 12 May. (EUROPA PRESS) -

El 91 por ciento de los pacientes con esclerosis múltiple (EM) tratados con acetato de glatirámero, desarrollado por Sanofi-Aventis como 'Copaxone', puede caminar sin ayuda a los diez años de comenzar el tratamiento, según los datos de un estudio clínico pivotal sobre este fármaco presentado hoy en Santa Cruz de Tenerife en el seminario 'Optimización del tratamiento de la esclerosis múltiple de acuerdo con las nuevas pautas europeas'.

Además, los enfermos tratados con este medicamento evolucionan "muy bien" y experimentan "muy pocas" recaídas, sólo una cada cinco años como promedio, tal y como demuestran los datos del ensayo, que está aún en marcha y cuyos resultados se obtienen de un seguimiento a largo plazo de los enfermos durante más de diez años y evaluándolos hasta dos veces al año.

En esta línea, 'Copaxone' permitió que la discapacidad del 62 por ciento de los pacientes no empeorara durante diez años del tratamiento, lo que supone un hallazgo "sumamente importante y alentador", como explicó el director del Departamento de Neurología de la Universidad de Nuevo México (Estados Unidos), Corey Ford, en este foro previo al 'V Simposio Internacional sobre Esclerosis Múltiple de Teva y Sanofi-Aventis'.

El experto destacó la importancia de estos resultados porque demuestran que la eficacia del acetato glatirámero puede mantenerse durante largos períodos de tratamiento y que el curso natural de la enfermedad se retrasa. Los pacientes estudiados en esta investigación habían desarrollado una EM una media de siete años antes del tratamiento, con lo que estaban ya enfermos desde hacía aproximadamente 17 años, y la mayoría continúa tomando este fármaco una vez al día y son evaluados en su segunda década de tratamiento.

Por su parte, el director del 'Baptist/Health Doctors Hospital Multiple Sclerosis Center del Coral Gables' (Estados Unidos), Howard Zwibel, sugirió en este encuentro con la prensa que la forma apropiada de tratar a los pacientes que interrumpen un tratamiento inmunomodulador es cambiándolo a otra clase de fármaco, por ejemplo de un interferón a 'Copaxone' o viceversa, puesto que como sus mecanismos de acción son diferentes es menos probable que se reduzca su eficacia o aparezcan efectos secundarios.

Como descubrió un equipo multicéntrico dirigido por el doctor Zwibel analizando a 247 enfermos que cambiaron de interferón beta a acetato de glatirámero, quienes pasaron de uno a otro respondieron "espectacularmente" al tratamiento, el número de caídas se redujo un 73 por ciento, la tolerabilidad fue buena y sólo el 10 por ciento abandonó el tratamiento por los efectos secundarios en un período de dos años.

ANTICUERPOS NEUTRALIZANTES

Además, el profesor de Neurología del Hospital Universitario Heinrich Heine de Düsseldorf (Alemania) Bernd Kiesseier alertó de que hasta un 40 por ciento de los pacientes tratados con interferones betas desarrollarán anticuerpos neutralizantes (ACN), generados por el sistema inmunológico como respuesta al tratamiento y poniendo en peligro su eficacia clínica. Kiesseier cifró en un 60 por ciento más las tasas de recaída en pacientes tratados con interferón beta 1a sc que han desarrollado ACN comparado con los que no.

Por ello, la Federación Europea de Sociedades Neurológicas (EFNS) ha elaborado unas pautas para evaluar los ACN en enfermos tratados con interferones beta y recomienda que todos los pacientes sean sometidos regularmente a un test de anticuerpos neutralizantes.

A todo ello, el director de la 'Multiple Sclerosis Clinic' de la Universidad Técnica de Dresden (Alemania), Tjalf Ziemssen, agregó la relevancia de que los tratamientos contra la EM puedan actuar sobre el componente inflamatorio y el neurodegenerativo de la patología, dada su naturaleza dual.