9 de septiembre de 2014

Abbott desarrolla una herramienta de diagnóstico que identifica infecciones graves en horas

MADRID, 9 Sep. (EUROPA PRESS) -

Un dispositivo tecnologíco de diagnóstico desarrollado por Abbott tiene la capacidad de detectar antes el foco infeccioso - como bacterias, hongos o virus - en horas, incluso cuando los hemocultivos (cultivos de la sangre, práctica habitual) son negativos.

Según señala la compañía, esta información podría ayudar a los médicos a diagnosticar e iniciar los tratamientos adecuados más rápidamente. Además, la tecnología de Abbott podría ofrecer la posibilidad de interrumpir antes los antibióticos de amplio espectro.

"Cuando un enfermo crítico entra en el hospital con una sospecha de infección, los médicos intentan determinar la causa con pruebas que pueden tardar de días a semanas, con el importante retraso que esto puede significar para aplicar el tratamiento adecuado, además de las estancias hospitalarias prolongadas", comenta David J. Ecker, Ph.D., vicepresidente Divisional, I+D de la compañía Ibis Biosciences de Abbott.

"La nueva tecnología de Abbott se ha diseñado para identificar rápidamente las infecciones, sin cultivos, y ofrecer a los médicos información para que prescriban rápidamente el tratamiento más eficaz", ha añadido.

Un grupo independiente de expertos revisó los resultados del estudio RADICAL de las muestras obtenidas de 420 enfermos críticos con sospecha de infecciones graves de Reino Unido, Francia, Bélgica, Polonia, Suiza y Alemania.

Después de comparar retrospectivamente la tecnología de Abbott (Polymerase chain reaction [reacción en cadena de la polimerasa]/Electrospray Ionization Mass Spectrometry [espectrometría de masas de ionización por electrospray] o PCR/ESI-MS) versus el cultivo, los médicos informaron que habrían prescrito una pauta diferente de tratamiento en el 57 por ciento de los casos evaluados según los resultados obtenidos con la tecnología de Abbott.

Cada año, la sepsis afecta a más de 26 millones de personas en todo el mundo. Se considera que la infección de rápida diseminación por la circulación sanguínea es la dolencia intrahospitalaria más cara, con un coste de más de 20.000 millones de dólares al año en Estados Unidos y más de 25.000 millones de libras en el Reino Unido.

A partir de los resultados del estudio RADICAL se determinó que, con el uso de la tecnología de Abbott, un hospital podría reducir más del 30% los costes de cuidados intensivos en personas con infecciones de la sangre cada año.