18 de marzo de 2019

Pautas para elegir el calzado de los niños según sus etapas de crecimiento

Pautas para elegir el calzado de los niños según sus etapas de crecimiento
PIXABAY / FEELOONA

MADRID, 18 Mar. (EUROPA PRESS) -

Los pies son, dentro de la estructura ósea, una de las partes más importantes del cuerpo, aunque de las menos valoradas y a la que se presta poca atención y cuidados.

En este contexto, el Colexio de Podólogos de Galicia quiere recalcar la necesidad de cuidar adecuadamente los pies a edades tempranas, usan un calzado óptimo para prevenir patologías que incluso pueden afectar al resto de la estructura esquelética, como rodillas, caderas o columna.

El pie es la estructura anatómica que actúa como punto de contacto entre el cuerpo y el medio que lo rodea y "permite que podamos estar en posición erguida y caminar", según el presidente del Colexio, Borja Pérez Serrano.

Además, el experto señala que, gracias a su compleja biomecánica, el pie puede convertirse en una estructura rígida o flexible en función de las necesidades de la marcha y de las características del terreno.

Ya en la niñez puede aparecer patologías relacionadas con el desarrollo, según Pérez, pero si se tratan a tiempo se pueden evitar problemas futuros en la edad adulta. Por lo tanto, es recomendable realizar la primera visita al podólogo a partir de los tres años, someterse a un estudio biomecánico de base y acudir a un podólogo al menos una vez al año para supervisar la evolución de la pisada.

CÓMO ELEGIR EL CALZADO ADECUADO PARA NIÑOS

El Colegio de Podólogos de Andalucía define un buen calzado como aquel que "respeta la fisiología y la estructura de los pies, es decir, que se adapta tanto al largo como al ancho del pie". Recuerdan, además, que la correcta elección de un calzado para un niño en edad escolar es "muy importante para evitar lesiones y deformidades en edades adultas".

El Colexio gallego, por su parte, recomienda seguir estos consejos desde los cero meses hasta a partir de los siete años.

1. 0-18 meses. Los pies son la puerta de entrada de estímulos, por lo que es aconsejable que los bebés no lleven calzado y así permitir los movimientos normales de sus pies. Ya entre los 9 y los 18 meses los pequeños comienzan a gatear y a andar, pero aun así lo podólogos consideran que simplemente deben usar un patuco o calcetín para protegerlos del frío.

2. 18 meses-4 años. Es preferible que el calzado respete la movilidad del tobillo, que no sea muy abotinado ni con contrafuertes demasiado rígidos, con sujeción de velcro para dar mayor autonomía al pequeño, con suelas de entre tres y cinco milímetros y antideslizantes, flexibles y de fácil colocación.

A la hora de escoger la talla, aconsejan dejar un centímetro entre los dedos y la punta del zapato, un aspecto muy importante ya que el pie crece de media una talla cada dos meses. En concreto,

4. 4-7 años. El calzado debe ser sujeto, con una suela de unos ocho milímetros y la zona delantera flexible para permitir la fluidez de la marcha y el movimiento articular de todo el pie. En esta franja de edad es un buen momento para enseñarles a atar los cordones para una mayor sujeción y estabilidad en sus movimientos.

5. A partir de los 7 años. La marcha ya se considera adulta. El calzado debe ser estable en la zona del talón evitando los contrafuertes muy rígidos, tener una suela flexible y cordones para regular el ajuste.

A estas edades, los niños van a actividades extraescolares y a diversos deportes, por lo que suelen utilizar durante mucho tiempo zapatillas deportivas, un tipo de calzado que ofrece una mala sujeción en la mayoría de los casos y provoca que el pie baile dentro de la zapatilla con las consecuentes malas posturas del niño, además de ofrecer una mala transpiración por el tipo de materiales con los que están fabricadas, normalmente de polipiel o plástico.

Además, la utilización incorrecta del calzado en el deporte escolar favorece la aparición de problemas en los pies en la edad adulta, según precisa el Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos de España.

Por lo tanto, los expertos consideran fundamental usar zapatillas de deportes fabricadas con materiales naturales que permitan una correcta transpiración y flexibilidad del pie, adaptadas también al tipo de deporte que se practica.

OTRAS RECOMENDACIONES

Por otra parte, "a pesar de las tendencias y modas actuales extendidas entre los jóvenes", los podólogos consideran imprescindible "usar siempre calcetines, a poder ser de fibras naturales como el algodón, con el calzado, bien sea deportivo o de calle, para evitar un exceso de sudoración y de olor y sufrir rozaduras o ampollas".

Para evitar patologías, los podólogos también aconsejan no usar grandes amortiguaciones que pueden causar un acortamiento de la musculatura posterior de la pierna y una marcha de puntillas o pies planos. Sí recomiendan el calzado con suela en forma de balancín, que pueden ofrecer un apoyo más biomecánico.

Por último, el Colexio de Podólogos de Galicia han llamado la atención sobre el uso de un calzado demasiado deteriorado y deformado, en muchos casos por ser heredado de hermanos o familiares.

"Se debe evitar este calzado heredado, ya que dos personas nunca caminan de la misma forma y una mala adaptación del zapato puede generar alguna molestia, dolor o torpeza al caminar, e incluso por su desgaste puede ocasionar posturas incorrectas y provocar patologías como los dedos en garra", han finalizado.