Embarazo y volar: el mito de los arcos de detección de metales y otros 'riesgos' reales

Embarazada en un avión o en un tren
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Actualizado: jueves, 23 agosto 2018 8:14

   MADRID, 23 Ago. (EDIZIONES) -

   Si una embarazada quiere viajar en avión debe ponerse en contacto con la compañía con la que viaja por si le exigen algún requisito especial, sobre todo en los últimos meses. Generalmente, y dependiendo de la compañía, suelen solicitar un justificante médico a partir de la semana 24. No obstante, al final de la gestación es preferible evitar viajes largos y cansados.

   Entre otras contraindicaciones, todo el mundo piensa que los arcos de detección de metales pueden ser perjudiciales para las embarazadas y sus bebés. Por todos es sabido que la exposición a radiaciones (rayos X) puede ser peligrosa para el bebé si se está embarazada, por lo que solamente deberán realizarse las radiografías estrictamente necesarias y autorizadas por el especialista durante el embarazo.

   Pero, ¿qué sucede con los arcos de detección de metales de aeropuertos o instituciones públicas? ¿Son igual de peligrosos para el feto? El jefe de servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital San Rafael de Madrid, el doctor Joaquín Grande Gómez, señala que "no hay problema" por que las mujeres gestantes pasen por estos arcos de forma puntual.

   "Es un mito generalizado. No pasa nada por que una embarazada pase de forma puntual por debajo de uno de estos arcos. Se ha escrito mucho sobre ello, pero lo único en firme es respecto a los tendidos de alta tensión, de los que se sabe que hay que vivir a una distancia determinada porque si no puede ser perjudiciales. No obstante, si por las razones que sea debe pasar por un arco de esas características a diario es mejor evitarlo", afirma el experto.

   Así, pone el ejemplo de que la resonancia magnética nuclear, con un campo magnético mil veces superior a la que emite un arco de detección de metales, se emplea para las embarazadas que presentan malformaciones fetales en la gestación. "Las radiaciones de los campos magnéticos de los arcos de detección de metales son de baja frecuencia, similares a las que emiten el teléfono móvil o la televisión, por lo tanto, son seguras y no provocan alteraciones en el feto", apostilla.

OTRAS PREOCUPACIONES DURANTE EL VUELO

   Eso sí, a la hora de realizar un viaje en avión en caso de estar embarazada, el doctor Grande resalta que son otras las preocupaciones que se deberían de tener en cuenta. En concreto, llama la atención sobre el hecho de que siempre se haya asegurado que no hay inconveniente en que las embarazadas viajen en avión, cuando a su juicio sí conlleva sus riesgos.

   Aquí, el jefe de servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital San Rafael de Madrid destaca que durante el vuelo en avión se producen cambios fisiológicos que sí pueden influir en el embarazo. Según explica, el cambio brusco de presión atmosférica en cabina, especialmente en el ascenso, sí puede afectar al intercambio de oxígeno a través de la placenta.

   "En un vuelo de avión, durante el despegue, pasas en apenas minuto y medio del suelo de la pista del aeropuerto a más de 3.500 metros de altura; esto supone un cambio brusco de presión parcial de oxigeno del aire que respiramos, que sí se ha demostrado que un individuo sano puede compensar bien, pero que la circulación placentaria quizá no tanto. No se han demostrado que haya grandes afectaciones fetales, pero sí se forma una hipoxia transitoria (se reduce el aporte de oxígeno) que, como la madre, compensa habitualmente sin problemas", sostiene el también miembro de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO).

   Por otro lado, llama la atención sobre el hecho demostrado de que un vuelo puede desencadenar un parto, cuando la gestación está muy avanzada, con el feto ya a término (a partir de la semana 37).

   Asimismo, advierte del estado de hipercoagulabilidad en el embarazo, que puede agravarse si se pasan muchas horas de vuelo y fundamentalmente quietos. "Hay que entender que la mujer embarazada sufre cambios fisiológicos dirigidos a enfrentarse a las dos perdurables causas de muerte en los partos: el sangrado y las infecciones", señala Grande, al mismo tiempo que recuerda que, entre otros motivos, es por lo que las compañías aéreas solicitan los certificados médicos a las embarazadas antes de volar.