El dióxido de titanio presente en las cremas fotoprotectoras contamina el mar

El dióxido de titanio presente en las cremas fotoprotectoras contamina el mar
20 de agosto de 2018 PIXABAY

MADRID, 20 Ago. (EUROPA PRESS) -

El dióxido de titanio, uno de los principales ingredientes de la crema solar, contamina el mar y tiene la capacidad de dañar la vida marina, según han hallado científicos de Boston (Estados Unidos) en un estudio realizado en tres playas cerca de Marsella (Francia) y presentado en la conferencia Goldschmidt geochemistry, también en Boston.

El contaminante, que en los humanos actúa como protector contra los rayos ultravioleta, llega al mar porque los usuarios de las playas que utilizan el fotoprotector lo liberan al bañarse. Se presenta en nanopartículas recubiertas con protectores químicos y el uso en personas es seguro en las cantidades propuestas en las cremas.

Funciona, precisamente, gracias al tamaño de las partículas de dióxido de titanio. Al ser tan pequeño, no refleja la luz visible, pero sí absorbe los rayos ultravioleta al formar una barrera transparente que protege la piel de los rayos solares.

Sin embargo, en el agua, las nanopartículas pierden el recubrimiento químico que tienen en los fotoprotectores. Bajo el efecto de los rayos ultravioleta o la composición del agua del mar, el dióxido de titanio se vuelve tóxico para diversas variedades de peces u otros organismos acuáticos.

Los investigadores encontraron concentraciones diarias de entre 15 y 45 microgramos por litro de dióxido de titanio en el agua estudiada, lo que corresponde a un número importante de kilos de nanopartículas por cada verano en cada playa.

"Por ejemplo, en una playa pequeña que acoja a unas 3.000 personas diariamente, calculamos que pueden depositarse en el mar unos 68 kilos de crema solar, lo que son 2,2 toneladas durante todo el verano", ha indicado el investigador principal del estudio, el doctor Jérôme Labille.

"Si consideramos de forma razonable que la mitad de las cremas están compuestas en un 5 por ciento por dióxido de titanio, arroja una cifra de tóxico liberado por día de 1,5 kilogramos, lo que se convierte en unos 54 kilos en los dos meses más importantes de verano, una cifra significativa", ha añadido el experto.

El mar está más o menos siempre en movimiento, lo que puede hacer que la polución se disperse, pero aún así "anticipamos una acumulación de dióxido de titanio en el las costas que puede afectar a la vida salvaje presente en ellas", según el doctor Labille. Además, en lugares con el agua estancada, como lagos, esta dispersión no se produce y la acumulación del tóxico puede ser mayor de la esperada.

Por lo tanto, "necesitamos tomar medidas para intentar reducir las cantidades de dióxido de carbono concentradas en el medioambiente acuático. La contaminación debe tratarse por parte de fabricantes y, posiblemente, legislación", ha concluido el investigador, que ha afimardo que ya han hablado con fabricantes con los que "están trabajando" y han recibido "buenas respuestas".