24 de febrero de 2015

Cirugía genital femenina: remodelar la intimidad

Cirugía genital femenina: remodelar la intimidad
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MADRID, 24 Feb. (INFOSALUS) -

   Estas operaciones íntimas se realizan desde hace años en los departamentos de urología, ginecología y estética pero comenzaron a tomar entidad como un área más especializada dentro de las intervenciones plásticas-estéticas hace aproximadamente un lustro para tratar de forma independiente defectos o malformaciones en los genitales femeninos y masculinos.

   Según explica a Infosalus el doctor Ramón Vila-Rovira, director de Instituto Vila-Rovira de Cirugía Plástica y Estética del Centro Médico Teknon (Barcelona), el desarrollo y aumento de este tipo de intervenciones se basa en el creciente interés, cada vez más libre de tabúes, en todo aquello que gira en torno a la sexualidad y las relaciones de pareja así como aspectos de la evolución de la sociedad occidental como los cambios de pareja.

   Pero más allá de la estética, Vila-Rovira señala que en muchos de los pacientes existen auténticos complejos y problemas de autoestima. El especialista recuerda cómo este interés fue creciendo hasta que desde su centro se realizó el primer curso de cirugía íntima en Europa con mucho éxito hace unos 5 años.

   "Durante la exploración clínica que precedía a operaciones plásticas-estéticas, como las liposucciones, algunas pacientes nos referían su incomodidad o malestar con las características del monte de Venus, el pubis, la vulva o los labios menores", explica el doctor Vila-Rovira, que señala que, como con otras partes del cuerpo, también el paso del tiempo afecta al aspecto de los genitales femeninos.

   La operación más realizada y demandada es la estética de los labios menores, que en una o dos de cada 10 mujeres pueden ser asimétricos o demasiado grandes. Le siguen en frecuencia las intervenciones en los labios mayores y el capuchón del clítoris, el tejido que lo protege y del que se suele retirar un exceso de tejido, y el estrechamiento y rejuvenecimiento de la vagina, en el que se suelen retraer las mucosas mediante un tratamiento con láser que se lleva a cabo en varias sesiones.

DISTINTAS EDADES, DISTINTAS NECESIDADES

   El doctor Vila-Rovira señala que las mujeres que pasan por estas operaciones pueden dividirse en tres grandes grupos de pacientes según su edad. Entre las mujeres más jóvenes, de menos de 30 años, los deseos pasan sobre todo por unos genitales externos en los que la vulva se cierre por completo sobre ellos y no exista piel sobrante, delineándose sólo una fina línea vertical.

   En el caso de las mujeres de entre 30 y 55 años, la principal preocupación es que tras el parto o partos los genitales quedan mal, existen deformaciones postparto y desean recuperar el aspecto íntimo anterior o mejorarlo. Por último, Vila-Rovira destaca que tras los 60-70 años son pocas aún las mujeres que solicitan estas cirugías.

   "En Estados Unidos, donde hasta hace no muchos años estas operaciones se realizaban de forma clandestina, existen en la actualidad clínicas que se dedican de forma exclusiva a la cirugía íntima", apunta el cirujano. En España este tipo de operaciones está en aumento, lo que supone que podrían contribuir con entre un 5% y un 10% a las intervenciones de cirugía estético-plásticas.

   La forma en la que estas mujeres llegan a consulta es a través de otras consultas e intervenciones de cirugía estética o bien tras haber leído informaciones en los medios de comunicación. "En los últimos años los medios se han encargado de destapar tabúes en relación a este tipo de operaciones y cada vez son más los médicos que han pasado por cursos como los nuestros de especialización en estas intervenciones y que también difunden su existencia", señala Vila-Rovira.

   Entre el 70% y el 80% de las cirugías en genitales se realizan en mujeres. En el caso de los varones son más habituales las intervenciones por malformaciones como el pene enterrado y en varones con un pene de un tamaño normal pero con problemas de autoestima que solicitan una intervención para incrementar su tamaño.

RESOLVER LAS PRINCIPALES DUDAS

   Las cuestiones que más plantean quienes se someten a estas cirugías son sobre el dolor y las relaciones sexuales. Para el especialista, quien llega a consulta tiene un problema y tras la intervención siempre encuentra alivio pues la cirugía trata siempre de mejorar la situación de partida.

   Las relaciones sexuales se pueden retomar hacia las tres o cuatro semanas y en cuanto a la sensibilidad genital ésta puede verse alterada durante un tiempo variable, que puede ir de uno a varios meses, y mostrar cierto adormecimiento temporal asociado a la intervención.

   Este tipo de cirugías se realizan de forma ambulatoria utilizando anestesia local y sedación, lo que permite evitar por regla general el ingreso hospitalario. Tras la intervención la mujer recibe seguimiento hasta un año después.

   El doctor Vila-Rovira señala que entre las cirugías más delicadas se encuentran las del clítoris, en las que existen más de 1.000 experiencias. Si existe hipertrofia y se reduce, puede producirse un cambio en la sensibilidad, perdiéndose o produciendo una hipersensibilidad en la zona, aunque los resultados mejoren la situación de la que parte la paciente.

   El especialista señala que en lo que respecta al clítoris es preferible no intervenir salvo en contadas situaciones como en los casos en los que sólo hay que corregir alguna anomalía en cuanto a su posición.

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