3 de marzo de 2015

Caspa: una descamación controlable

Caspa: una descamación controlable
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MADRID, 3 Mar. (INFOSALUS) -

   La 'pityriasis capitis' o caspa sería una variante mínima de la dermatitis seborreica, una descamación no siempre  excesiva de la piel del cuero cabelludo. Se diferencia de la dermatitis seborreica en que esta enfermedad es más inflamatoria y se extiende a menudo más allá de los límites del cuero cabelludo, y que representa ya un proceso patológico que suele acompañarse de prurito.

   Según explica a Infosalus la doctora Esther Serra, miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), a diferencia de la dermatitis seborreica, que puede afectar a otras partes del cuerpo, la caspa siempre se encuentra confinada al cuero cabelludo. "La puede padecer más de la mitad de la población postpuberal, con independencia de raza o género", señala la dermatóloga.

   En el origen de la caspa pueden existir diversos factores, entre ellos un crecimiento excesivo de las poblaciones del hongo 'Malassezia', un habitante natural del cuerpo humano, que puede contribuir de forma muy potente a la formación de la caspa, aunque por sí mismo no es suficiente, ya que se localiza también en cuero cabelludo normal.

   La presencia de caspa puede también preceder o acompañar a la fase natural de caída del cabello y en cuanto a su relación con los lípidos epidérmicos, se ha observado alteración en la caspa, tanto en su calidad como en su composición, señala la doctora Serra, especialista del Departamento de Dermatología del Hospital de la Santa Cruz y San Pablo de Barcelona.

   Algunos síntomas de la caspa pueden ser debidos a modificaciones en la barrera cutánea que conducen a una hidratación alterada con una proliferación, maduración y diferenciación  atípica de los queratinocitos, las células predominantes en la capa más superficial de la piel.

   Así, como factores desencadenantes de la caspa la doctora Serra señala la colonización por 'Malassezia', alteraciones hormonales, defectos genéticos de la barrera cutánea, estrés, uso de productos capilares inadecuados, radiación UV o producción excesiva de sebo, entre otros.

DIAGNÓSTICO Y SEVERIDAD DE LA CASPA

   A nivel de medición de la severidad, el observador experto divide el cuero cabelludo en cuadrantes, siempre bajo condiciones de luz estandarizadas, y cada cuadrante se valora en grados:

0. Ausencia de caspa.
1. Sequedad fina en la superficie del cuero cabelludo.
2. Descamación poca de potencia adherida al cuero cabelludo.
3. Moderada descamación fija al cuero cabelludo.
4. Descamación con mucha costra adherida al cuero cabelludo.
5. Costras severas agrupadas en placas adheridas al cuero cabelludo.

   La afectación por la caspa también se puede medir mediante un método denominado D-squame, que consiste en un disco semi-transparente autoadhesivo que se apoya en el cuero cabelludo durante unos segundos y que después se analiza mediante colorimetría ('Squamometria') y se examina al microscopio.

   Aunque es una afección poco definida, ya que existe poca literatura científica sobre el tema, se considera que la caspa puede ser motivo de preocupación o visita al dermatólogo a partir del grado 3.

   "No se acude a consulta cuando la caspa es sólo una cuestión estética, que se consulta en la peluquería o la farmacia, sino cuando se observa como un problema al presentarse por ejemplo algún eccema seborreico", aclara Serra.

   La eficacia de los tratamientos se valora en función de la mejoría de la descamación bajo control visual. "Los estudios realizados sobre tratamiento han demostrado que los antimicóticos frente a las colonizaciones por hongos producen una clara mejoría clínica y que si existe una recolonización por Malassezia, se conduce de nuevo a los síntomas", apunta Serra.

CONTROLAR LA CASPA: MODERAR LOS TRATAMIENTOS

   Entre los antimicóticos que se incluyen en los champús anticaspa se utilizan azoles, hidroxipiridonas y diversos agentes como el piritionato de zinc y el sulfuro de selenio. Los champús con antimicótico se consideran medicamentos. El coaltar actúa como antiproliferativo, agente reductor y antipruriginoso.

   "Los champús del futuro serán aquellos que puedan liberar ácidos grasos saturados hacia el estrato más superficial de la piel desde formulaciones con surfactantes suaves que puedan recuperar la barrera cutánea y que además posean actividad antimicrobiana", concluye la dermatóloga.

   En los casos en los que la caspa se trata de una cuestión más estética que de salud, la doctora señala que se puede optar por los champús comerciales, que también suelen incluir componentes para el control antifúngico y de la descamación, que puede ocasionar picor. También se puede optar por los productos de farmacia o para-farmacia que ayudan a una limpieza suave y a que no se acumulen la descamación y que incorporan también antifúngicos.

   "Lo más importante es emplear el champú anticaspa cuando hace falta, una o dos veces por semana y emplear el resto de días un champú más suave de mantenimiento para evitar un uso excesivo de estos productos y ocasionar la irritación de la piel", aclara Serra sobre uno de los errores más frecuente en el uso de estos champús de tratamiento.

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